miércoles, 27 de octubre de 2010

FELIZ CUMPLE A MI

Hoy es mi cumpleaños número 22. Me doy el lujo narcisista de recomendar los mejores títulos de los que leí hasta hoy durante todo este año. El orden es cronológico.

Un beso.
a.-

-Fantasmas- Paul Auster
-No es país para viejos- Cormac McCarthy
-Llamadas telefónicas- Roberto Bolaño
-Dublineses-James Joyce
-Invisible-Paul Auster
-Misery-Stephen King
-Prisión Perpetua- Rciardo Piglia
-Last Night on Earth- Charles Bukowski
-Cartero- Charles Bukowski
-Carrie- Stephen King
-Cosmética del enemigo- Amelie Nothomb
-Llamadas de Ámsterdam. Juan Villoro
-Los pichiciegos- Fogwill
-Era el cielo- Sergio Bizzio
-Leer y escribir- Ariel Bermani
-El amor es la más barata de las religiones- Ariel Bermani
-Literatura y otros cuentos- Martín Rejtman
-Ji-Do- Antología contemporánea coreana
-Rabia- Sergio Bizzio
-Yo Necesito amor (memorias)- Klaus Kinski
-Sputnik, mi amor- Haruki Murakami
-After Dark- Haruki Murakami
-La milla verde- Stephen king
-El otro de mi- Miguel Vitagliano
-Veneno- Ariel Bermani
-La piel fría- Albert Sanchez Piñol
-Desobediencia civil- Henry David Thoreau
-Derrumbe- Daniel Guebel
-Antichrista- Amelie Nothomb
-Todos los muertos tienen la misma piel- Boris Vian
-Ella- Daniel Guebel
-Chicos (sobre todo el cuento “Un amor para toda la vida”)- Sergio Bizzio
-Ser escritor- Abelardo Castillo
-Una novelita lumpen- Roberto Bolaño
-Anarquismo trashumante- Osvaldo Baigorria
-Muñecas- Ariel Magnus
-Damas chinas- Mario Bellatín
-Personas en loop- Diedrich Diederichsen
-Suites Imperiales (Sobre todo la última línea del libro: “Nunca me ha gustado nadie y le tengo miedo a la gente”)- Bret Easton Ellis
-Ciudad de cristal- Paul Auster
-Bajo este sol tremendo- Carlos Busqued
-El oficio de sobrevivir- Marcelo Damiani

viernes, 22 de octubre de 2010

Página II

Dejar atrás Santa Fe era un nuevo comienzo, podía ser quien quisiera ser. Podía incluso cambiar su nombre, inventarse una vida y nacer de nuevo. Nacer con veintitrés años de edad. Podría inventarse títulos, logros, novias, viajes. Ser alguien. La idea lo angustió un poco porque sería ficcionalizarse a sí mismo, dejar de ser él para ser quien quería ser. Le pareció más inteligente ir en búsqueda de todo lo que querría que su vida fuera, aunque tardara y doliera pero conservarse a si mismo como un original y no como una replica mal hecha de sí mismo. Ser él. Ser él sin nada e ir construyéndose a si mismo.

Por el momento, Buenos Aires no parecía como los catálogos de turismo la mostraban. Las calles que caminó eran sucias y oscuras, lúgubres y solitarias, apenas iluminadas. Parecía un lugar detenido en el tiempo, más aún que su pueblo natal.
Prostitutas se escondían en pasadizos y lograban lo que buscaban, pasar desapercibidas pero a la vez brillar y hacerse notar. Contrastaban a ellas los vagabundos durmiendo en los rincones mojados, refugiándose como podían de la humedad y del frío, sin lograrlo.

La plaza ya había quedado lejos y su torre con un reloj también, la travesía de cruzar la famosa Avenida del Libertador no lo había sorprendido. Su madre le repitió hasta el último momento antes de subirse al tren: tené cuidado al cruzar la 9 de Julio y Libertador.

Los chicos tiraban de sus carros y revolvían la basura como ratas y muchos otros jalaban pegamento de las magnas de sus buzos y fumaban paco, droga que nunca había visto ni olido y no sabía como lucía siquiera, pero sabía que la estaban consumiendo.
No le había resultado una agradable bienvenida la de Retiro y la de Buenos Aires, sólo le quedaba avanzar hasta encontrar el lugar donde dormiría.

Después de caminar por las laberínticas calles de una ciudad nueva y desconocida, llegó.
Era una puerta roja tan pequeña y escondida que pasaba desapercibida junto al resto de la cuadra. Estaba abierta. Entró.
Una envolvente oscuridad hizo que cayera al piso, una escalera ascendía y el primer escalón hizo que su cabeza se golpeara contra el sexto. Quedó mojado, los escalones estaban inundados, evitó la lluvia en vano.

martes, 19 de octubre de 2010

Primera página

…y se acomodó delante de él, empujando. No le dijo nada porque estaba embarazada, parecía que para ella era importante salir primera. El ambiente estaba enviciado por el olor humano, las puertas se abrieron haciendo un ruido silencioso, casi imperceptible y el frío era diferente, opaco. Bajó del tren antes de que el resto de los pasajeros lo llevara por delante y dejó atrás la mugre y hedor del incómodo vagón.

Un cartel gigante, sucio, olvidado, decía Retiro. Tardó en salir de la frondosa estación llena de oscuridad y palomas y personajes extraños para toparse con gitanas que pedían monedas, taxis que cruzaban en rojo sin mirar a los peatones, senegaleses que vendían joyas falsas, una hermosa plaza iluminada pero insegura y por encima de todo, la luna, con su cara de foca.

Caminó sin rumbo alguno, respirando otro aire, más oscuro y putrefacto que el de su pueblo.
Se perdió por las diagonales y dio vueltas hasta llegar más de una vez al punto de partida. Desesperado, transpirado y con la espalda rota por el bolso, siguió arrastrándose. Invisible ante los porteños, bien vestidos, perfumados, prolijos. Y él, sudado y agotado, perdido y desorientado, caminando solo en búsqueda de un lugar donde caer muerto.

Las palomas acompañaban su travesía pero siempre era una diferente la que se aparecía en el camino. Pensó en que cada vez que terminaba una relación con una chica, una paloma muerta se le aparecía en la calle al poco tiempo después. Recordó cuando su madre enfermó de cáncer hace unos años, el día que le iban a avisar si lo que tenía era un tumor benigno o maligno, fue a caminar a una plaza, una paloma muerta cayó sobre sus pies, el cáncer era nocivo y tuvo que tomar remedios oncológicos.

Lo positivo, pensó, era que esas palomas que lo acompañaban en su primera caminata por Buenos Aires, muertas no estaban. Sólo se aparecían a lo largo del camino, como las señales de transito en una ruta.
Las veredas resbalaban por la lluvia que ya había pasado y que él no había presenciado, pero sí sentía. El aire estaba ligero y sus pasos tenían que ser cuidadosos y densos para no caer y humillarse solito.

sábado, 16 de octubre de 2010

MAÑANA LEO



Manden mail para pedir la dirección a arielpukacz@gmail.com
Arte 2 de corazones los invita a...
::::EL ESPACIO::::

domingo
17.10.10
de 17 a 23hs

INVESTIGACIÓN SONORA:::SENSORIAL
18hs Poesía: Ariel Pukacz
19hs Teatro: IMPRO 2 CORAZONES
:::El juegete de tu jack, la sorpresa de tu Kinder:::
20hs Poesía: Mariano Massone
21hs Sensorial

MUESTRA INSTALATIVA
Intervenciones estelares de:
*Axel Caponi * Celeste Najt *
* Florencia Martinez * Hernán Difilippo*
* Laura Gorbatt * Nicolás Sobrero *
*Alexis Musgon * Andrés Rasdolsky *
* Ume Zeeb * Julián Moguillansky *
* Camila Navarrete * Federico Monlao *
* Sol Ganim * Grothesque *
* Ariel Loffi Gorostiaga * Mariana del Valle Zabala *
* Fabiana Dufour * Beforded *
* Luciano Vecchio* Nicolás Mealla *
* Pablo Linietsky * Francisco Beltramino *



entrada cuantoquieras de 17 a 20hs
después 10p

www.arte2decorazones.com.ar

viernes, 15 de octubre de 2010

Capitulo - - Parte II

Pero a veces la soledad se siente más que en otros momentos. Me pasa que cuando estoy rodeado de gente me siento solo pero a gusto. Suelo no hablar con nadie en las reuniones grupales. Pero cuando uno está solo con uno mismo tiene que aprender a soportarse que no es tarea sencilla.

Hay veces que pienso en gente, no en alguien en particular, en cualquier persona. Pienso en si ese ser abstracto, ficticio e irreal se soportará a si mismo. Me pregunto si habrá gente en el mundo que no se soporte a si mismo. Groucho Marx trataba este tema con humor “ Nunca entraría en un club que admitiera como socio a un tipo como yo” decía a modo de broma pero yo lo planteo en serio. Si habrá seres que no se caigan bien a si mismos, si existe esa alternativa. Creo que los suicidas entran en ese grupo de personas.

Me resulta difícil de comprender a los suicidas, sobre todo a los del tipo obsesivo. Como se llega al punto de abrazar la oscuridad de ese modo, de entregarse a la muerte con los brazos abiertos y dejarse caer de espalda, sabiendo que nada nos va a atajar excepto el vacío.

Me resulta más sencilla la tarea de vivir que de morir. La muerte auto afligida creo yo que es causada por inconformismo o peor aún por ansiedad. Por un deseo de morir, de que la vida se termine lo más pronto posible para que un dolor o carencia se se apacigüe. Pero me resulta extraño cuando de todos modos uno va a morir, es mejor atravesar el camino pinchudo hacia la parca sin pretensiones. Quizás en el transcurso uno se lleve más de una buena sorpresa que justifique la espera. Uno nace muerto, muere a cada segundo que pasa, no crece, muere. Pero no es algo que me preocupa, es algo que logré internalizar y asumir y que en cierto aspecto me alegra. Me alegra porque puedo vivir o mejor dicho morir con más tranquilidad y sin estar preocupado en si a lo largo de mi muerte cumpliré con los estúpidos objetivos que me propongo porque no me los propongo yo, me los imponen. Los animales no tienen presente ni pasado, viven (o mueren) y ya. Sólo el hombre es insaciable y necesita más y más. No yo, o sí pero si no consigo aquello que añoro no me frustro, lo tomo como un paso más hacia el primitivismo que paradójicamente añoro.

Creo que los suicidas no temen a la noche, no es la oscuridad lo que los agobia y lleva a tener pensamientos anti naturales, ideas obsesivas sobre ellos mismos sin vida, sobre su no existencia. Es la mañana la que los consume, los débiles alambres de luz de la primera hora. De aquel sol somnoliento que avanza y los tapa. Es la mañana que les hace preguntarse ¿Y ahora qué? Es el inicio del día el que los deja sin respuestas, con la defensa baja y sin saber que responderse. Es la angustia de no saber que hacer con ese puñado de horas que tienen hasta que el sol baje nuevamente y tengan tiempo de dormir y simular su muerte. Es el obsesivo pensamiento de que podrían estar (mejor) en cualquier otro lugar que no sea en el que están en ese momento. Saber las cosas que se están perdiendo y que nunca tendrán lo que los lleva a odiarse. Creo que un suicida no se odia a si mismo ni al mundo ni a la vida, odia a su entorno. Detesta aquello que los oprime y no deja ser felices. Odian el lugar que les tocó en el mundo y al sentirse limitados con ese espacio y no poder zafarse de él creen odiarse a si mismos.
Que extraño es estar vivo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Capitulo - -

Parte de mi tercera novela todavía sin título.

Vi en Once el cartel de una chica en lencería y me pregunté como sería su nombre y el tono de su voz, donde viviría y si estudiaría algo. Me angustió pensar en que talvez nadie la quiera. Seguramente muchos la desean, cogen, chupan, pero no quieren. Sólo a su belleza.
Me di cuenta de que en algún punto la belleza es lo mismo que la fealdad, aísla del amor.

El amor es una mierda. Es eso que arruina la existencia e individualidad de los individuos.

Porque cuando uno ama, me refiero a cuando ama no a cuando quiere; cuando uno ama todo debe perder su sentido. Cuando uno ama, no cuando uno quiere, porque cuando uno se enamora deja de importar el trabajo y las guerras y la polución y las enfermedades. Uno sólo le teme a morir y a dejar de estar con esa persona. Uno desea ser inmortal para continuar eternamente abrazado. Cuando uno ama el mundo se reduce a uno mismo, ni siquiera, a la otra persona. La existencia de uno pasa a ser un vehículo para la felicidad del otro. Cuando uno ama el mundo se reduce, se sintetiza a lo verdaderamente importante, o banal, depende como se lo mire.

Al amar el mundo se reduce pero a la vez se amplía y nada parece imposible, ni estúpidos viajes ni ridículos proyectos. El mundo deja de ser mundo para tornarse una fantasía utópica en la que todo puede concretarse y aunque se falle, no importa, el otro está ahí para uno. O eso creemos o nos gusta creer. Hasta que esa persona despierta y abandona y uno obligadamente cae en la realidad. Uno cae en algo peor que el infierno, en el mundo y se da cuenta de la verdad: todos estamos solos. Completamente solos. Por más amigos, familiares y conocidos nos rodeen, todos nos encontramos solos ¿Cuándo un desconocido deja de serlo para tornarse un conocido, un amigo? ¿Los familiares sólo son conocidos o de confianza por qué los conocemos hace mucho? A mi papá no lo conocí nunca, es un desconocido, pero es mi papá. Existo gracias a él, por su culpa en verdad. Existo por una persona de la que no se nada, otro extraño más de los tantos que cruzo en la calle y de los que no se nada.

Todos estamos solos por más que intentemos sentirnos a gusto con otras personas. Ya sean nuestros padres, nuestros amigos más cercanos, uno pareja. Siempre estamos y estaremos solos. Los vínculos son una falsa necesidad, para llenar la carencia que nos genera el órgano que iría enchufado a nuestro apéndice.

Los vínculos son una falsa forma de llenar ese vacío que nos genera nuestra propia existencia, sentir que otra persona con las mismas carencias que nosotros nos puede llenar de algún modo extraño. Es como intentar llenar un hueco con otro hueco en lugar de con lo que falta.

martes, 12 de octubre de 2010

Varsovia

A veces me agarran ataques
Una extraña sensación de mareo y gritos internos
Casi como un absorbente ataque de pánico
Mi cuerpo grita
¡Varsovia! ¡Varsovia!
Y recuerdo aquella ciudad y mi mente se estruja
El puente hacia el distrito de Praga, con el agua congelada del Río Vistula
Que parte la ciudad en dos
Como los dos hemisferios de mi cerebro
Las frías, grises y abandonadas edificaciones soviéticas
tristes, listas para okupar
La estatua de la sirena
El fuerte
El edificio de Stalin
Mi cuerpo y mente gritan
¡Varsovia!
¡Warszawa!¡Warszawa!
El frío penetrante
Asesino
Que abrasa y duele como un alambre de púa
Me angustia cada segundo de vida que desperdicio
Sabiendo que podría estar
De nuevo allá
Llorando
Porqué lloré
Sufrí en Varsovia
Por no encontrar respuestas
Por caminarla solo
Y no poder compartir con alguien
En ese lugar del que me echaron
Sufrí en Warszawa
Pero me contentó
Saber que ese lugar de algún modo es también mío
Yo acá
Escribiendo
Y Varsovia tan lejos

martes, 5 de octubre de 2010

EL JUEVES LEO

Este jueves 7 de Octubre hay Ciclo Menstrual III
G r a t i s desde las 23
En casa hermosa de amigos, Palermo
Pedir dirección a a arielpukacz@gmail.com


Lecturas de:
Ariel Pukacz
http://www.cuentosverdes.blogspot.com/

Chanelle Noir
http://diariodeunap.com/

Goyeneche
http://www.insignificadis.blogspot.com/

Kabán
http://wwwwhataloop.blogspot.com/

Juan Xiet


Malgosia Ludwig
http://www.comoescupitajosenlacara.blogspot.com/


M
http://www.nuncahableconbobdylan.blogspot.com/

Sofía Catástrofe
http://www.androgenorexia.blogspot.com/

Abdul
http://www.alpedopoesia.blogspot.com/

El Rey Larva
http://www.elreylarva.blogspot.com/

Micrófono Abierto

Performance de Germán Korn

Música en vivo
Dj Sebastian C-bass Dubwise


http://soundcloud.com/c-bassdubwise

Tocan

La ira del Manso
+
Bosques


Fotografía

Austria y Soler
http://www.austriaysoler.tumblr.com/

Klaus
http://www.flickr.com/pupilas-gustativas

martes, 28 de septiembre de 2010

Una historia Bukowskiana (o Bukowski nunca lo hizo)

La película se veía mal porque era una copia hecha a partir de una copia que era sólo para difusión en medios de comunicación. Tenía fallas en el color pero la vimos igual.

El Fernet estaba vencido pero no se notaba, yo prefería comer pochoclo que tomar eso pero no había. Mientras la historia de The Runaways avanzaba, la botella bajaba.
-No conozco este grupo pero las pendejas que actúan están buenas.-dijo mi primo.
-Tienen quince años- le respondí.
-Ya se, están buenísimas- aclaró y se rascó la cabeza como si tuviese sarna.
Ya habíamos perdido el hilo de la película y nos dedicábamos a mirar los jóvenes y virginales cuerpos de las actrices.

A eso de las diez y media de la noche, mi primo se fue y yo también. Dejamos a mi perro solo y cuando cerré la puerta recordé que no lo había sacado a pasear.
Le pedí que me acompañara a la parada del colectivo pero se negó porque se tenía que ir hasta el centro a una fiesta rockabilly pero antes tenía que pasar por lo de un amigo suyo a hacer una previa.

Esperé el colectivo y llegué al lugar. Un antro metalero en el que no había nadie más que los músicos y un par de metaleros con sus putas.
Luego de conectar todo el sonido tuvimos un problema con las canciones, porque estaban en un formato que la computadora moderna no leía y tardamos mucho en pasarlos a un formato que si leyera pero lo logramos.
Pusimos un tema de Black Sabbath y uno de los metaleros nos gritó: Buena pibe, si ponés uno de Motorhead después de este, te chupo la pija.
Pusimos un tema de Sandro.

La gente no llegó a las once como estaba previsto, sino a eso de la una y media de la mañana. Pasamos la peor música posible para que el clima cool sea un poco más acorde a nuestras viejas salidas, sin preocuparnos de si la gente lo disfrutaba o no. Pensamos en nosotros mismos.
Tocó la primera banda, unos payasos disfrazados de rockeros que posaban y se colgaban de las vigas del techo y se sacaban la remera como si estuviesen en un recital en Sunset Strip, pero no, estaban en Chacarita.

La siguiente banda estaba integrada por todas chicas, como The Runaways. La guitarrista era brasilera y tenía afro, la cantante se desnudó y no quedó como una puta. Más bien como una mina con actitud que no le importaba nada. De las que no son cogidas sino de las que cogen.
Luego de las bandas, continuó la fiesta, la música empeoraba y la gente del lugar también. Cada vez vestimentas más pretenciosas y superficiales. Me fui, borracho hasta Avenida de los Incas.

Caminé hasta una parilla de taxistas para comer un choripán. Un linyera me preguntó que música escuchaba y así se inició una charla de más de dos horas de duración. Cuando me aburrí me excusé y despedí y seguí mi camino a casa.
A las pocas cuadras una chica se aparece y me mira. Era rubia y de pelo largo. La miré.
Me preguntó si alguien la seguía y le dije que me parecía que no.
-Es que no tengo los lentes de lejos- respondió.
Me preguntó si la podía acompañar a su casa que era a tan sólo tres cuadras de ahí porque tenía miedo de que su perseguidor volviese a aparecerse.
Le pregunté que le hacía pensar que yo no era un psicópata.

Me contó que había estudiado animación por computadoras en Da Vinci, en once y habìa dejado a los pocos meses. Había vivido en Bariloche y estaba en Buenos Aires desde hacía medio año. Ahora vivía en un departamento de su hermano que no usaba. Ella no trabajaba y no supo explicarme de qué vivía.
Charlamos sobre varias cosas más. Intenté besarla y aceptó el beso y seguimos caminando hacia su casa.

Al llegar me confesó que tenía veintinueve años y que esa noche había sido la primera vez que fumaba porro en su vida. Me invitó a pasar.
La casa no tenía adornos ni cosas. Apenas una mesa con un plato sucio encima.
Su habitación era horrible y no tenía televisión. La persiana estaba a medio bajar y la habitación quedaba apenas iluminada.

Cogimos una sola vez porque tenía un solo preservativo.
Ella estaba loca y se notaba en su forma de hablar y de gemir y de asentir cuando hablábamos después de coger. Por sus respuestas incoherentes.
Le pedí su número de celular y le dije que la agregaría a Facebook.
Cuando quise hacerlo, ningún usuario figuraba con su nombre. La intenté llamar pero atendió un hombre de la provincia de Salta.

viernes, 24 de septiembre de 2010

FIN

Este es el final de mi tercera novela, es de las pocas cosas escritas que tengo de ese tercer texto.

(...)Espero que no hayas guardado rencor hacía mí y que recibir esta carta no te perturbe (sí es que seguís viviendo en el mismo lugar y la recibiste y la estas leyendo). No te pongo mi dirección porque entablar nuevamente un diálogo, aunque sea escrito con vos me ablandaría lo suficiente como para volver a la Argentina y eso no está en mis planes. Tan sólo quiero que sepas que estoy bien y que te quiero lo suficiente como para tenerte presente todos los días.
Te quiero y espero que estés bien.
Aga.

Al terminar la carta me di cuenta que mis manos sudaban y temblaban. La doblé prolijamente y la volví a meter en el sobre. La dejé en la mesa y me fui. Me tomé un colectivo cualquiera sin saber hacia donde se dirigía y me senté en el primer lugar libre que encontré. Mientras los autos y los árboles y las personas y todo quedaba atrás me puse a pensar en que me gustaría ser si no fuese un ser humano y creo que pensé en el viento, para poder viajar gratis por todo el mundo y conocer el frío del Himalaya y el calor de las playas de Australia y golpear la cara de personas desconocidas en ciudades desconocidas y no morir nunca, migrar de un lugar a otro con mayor o menor intensidad y que el tiempo no exista.

FIN

martes, 21 de septiembre de 2010

NOTA DE RECHAZO

Hola, Ariel,

Perdón la tardanza, pero es tanto el material que llega que no damos abasto por momentos.
Por lo que leí de los que nos enviaste, no es el tipo de literatura que estamos buscando en este momento. Te sugiero eliminar el comienzo (si es que ese par de páginas forman parte de la novela): son innecesarias. Lo que leí está muy bien: bien escrito, ágil, interesante. Pero, como te decía, no es lo que estamos buscando: preferimos literatura que tenga otro tipo de trabajo sobre la lengua; textos menos trabajadas sobre la primera persona y los diálogos y que tengan otro tipo de búsqueda. Pero eso no quiere decir que no sea bueno lo que vos escribiste.

Te deseo suerte con la novela. Hay muchas editoriales, así que es cuestión de dar con la indicada.

Un abrazo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Para Sofía

Mi sobrina cumple un año. Ese mismo día yo leía en un ciclo y escribí este texto sobre lo que pasó aquel día y lo terminé usando para mi novela.


Hacía más de cuarenta horas que no dormía. Todavía me repetía el shawarma. Llegar a Constitución había sido una travesía y ni siquiera habían empezado.
No esperaba nada de aquella noche.
Lo primero que recuerdo es haber estado en ese departamentito perdido en algún edificio aleatorio del barrio y tener frente a mí a un brasilero con un porro en la boca intentando hacer foco con una súper ocho. Yo nunca había actuado en mi vida.
Hijo de puta- pensé. Su única preocupación es hacer foco con esa cámara de mierda, no le importa estar envejeciendo a cada instante. Hacer foco en este momento es lo más importante de su vida, qué hijo de puta.
Su negligencia respecto de su propia existencia me hizo sentir solo o tal vez soy demasiado trágico.

Estaba tirado, sucio de cáscara de maní, con ojeras y sueño, rodeado de gente alterada por la posición de las luces, por el fotómetro que no andaba, porque estaba por amanecer y faltaban cinco tomas, eran siete. Mierda, que noche tonta.
Yo observaba en silencio sin comprender las cosas que me hacían hacer frente a cámara una y otra vez.
Recibí un mensaje de mi novia. Estaba borracha, me hizo sentir más minúsculo y solo en aquel barrio. Parecía Varsovia durante la guerra, lejano y ajeno.
Terminamos con frío y de mal humor a las nueve y media de la mañana, el sol estaba alto y solo, sin nubes que le sacasen protagonismo.
Caminar por el centro un domingo es patético, nada excepto edificios cerrados, algún linyera y bolsas de consorcio llenas, ilustran las calles.
Corrí el colectivo una cuadra, no me esperó y se me escapó un insulto: Vas a ser colectivero toda tu vida hijo de puta.
No me quedó otra que seguir esperando.
Al entrar a mi casa, todos estaban despiertos, yo zombie. Me había llegado una carta, de una editorial, dos cuentos en una antología, no esperaba ganar ese concurso, el día estaba soleado y comenzaba bien.
Fue entonces cuando tuvimos que salir corriendo.
No pude dormir nada porque ya estaba en camino. Esquivando autos mi papá dentro del suyo dijo algo que me angustió: El nacimiento es el primer trauma de la vida, uno nace llorando. Se topa con todo y abandona la tranquilidad y seguridad del útero.

Mierda, uno aparece aterrorizado, muerto de miedo. Nacer llorando demuestra cuán triste y terrible es el acto de vivir, cuán inservible es, cuán ridículo y sinsentido.

Dios todopoderoso, cuídala de la tristeza y males que sobran en el mundo porque si no, te juro que me voy a ver obligado a matarte.

Sofía este Relato es para vos.
Te quiere.
Tu hermano Ramiro.
20/9/2007