Era mi apoya vasos, estaba en la mesita de luz justo a la altura como para poner mi taza de té de todas las noches. Té de tilo porque no puedo dormir. Iván me recomendó que lo leyera, no podía no hacerle caso a un muerto. En vida no lo escuchaba, pero muerto, sus palabras se re significaban como si viniesen de un sabio.
Apoyé la taza en la fórmica de la mesa, agarré el libro y lo abrí en una página aleatoria
Mapamundi se llamaba el capítulo y decía:
“El Sistema:
Con una mano roba lo que con la otra presta.
Sus victimas:
Cuanto más pagan, más deben.
Cuanto más reciben, menos tienen.
Cuanto más venden, menos cobran”
No me decía nada aquel texto, pero seguí insistiendo. El libro de los abrazos, me pregunté porqué se llamaría así.
Aquel libro, mi posavasos, era para mí como tener un retrato de mi papá. No tenía ninguna foto de él. Aquel libro que no pude entregarle porque estaba con medio cerebro podrido, descansaba desde hacía meses en mi mesita de luz y por fin lo abrí, no se porqué. Decidí comenzarlo desde el principio. Rendir tributo a mi papá, a Iván y a aquella chica que lo leía en el hospital, no recuerdo su nombre. También tributo a mi mamá porque es escritora. Sí, para mi leer un libro era todo un ritual.
Me quedé tomando mi té y otro y después otro y me levanté para ir al baño y cuando me di cuenta el libro estaba terminado y volvió al lugar de siempre, la mesita de luz. De libro, nuevamente a posavasos.
jueves, 27 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
La conocí en un hospital
La conocí en el hospital, ambos esperábamos que nuestros padres muriesen. Ella en verdad a que su abuela, con quien había vivido toda su vida, o sea toda su vida hasta ese entonces, los veinte años que tenía. Ni siquiera, dieciséis de sus veinte porque los primeros cuatro sí los vivió con sus padres hasta que murieron en un accidente de auto volviendo de Cariló, había niebla. A su abuelo no lo conoció.
Su abuela estaba internada porque era vieja nomás.
Yo estaba esperando que a mi papá le agarrase un derrame, podía quedar plantita pero yo prefería que se muriese. Yo era el único ahí de mi familia. Mis abuelos: los cuatro muertos hacía rato, tíos no tenía asíque tampoco primos y mi mamá se estaba volviendo antes de México donde iba a presentar un libro que al final no presentó.
Ella estaba ahí sentada, con la incertidumbre de si se iba a quedar finalmente del todo sola. Leía. No se que leía, pero leía.
Le había llevado una caja de chocolates a mi papá porque flores no daba, pero en verdad chocolates tampoco, creo. No sé si un enfermo puede comer chocolates, además estaba inconciente. Le llevé un libro también que compré especialmente, pero tampoco podía leer asíque tuve que gastarlo yo con la mirada.
Me senté frente a esta chica solitaria, aunque obvio, todavía no sabía que lo era.
Ella leía Espejos de Eduardo Galeano y yo El libro de los abrazos del mismo autor. Ya teníamos algo en común. Al ver que leíamos casi lo mismo, sonreí hasta que le fuese imposible no hacer foco en mis dientes.
-Estamos leyendo lo mismo- le dije.
-Casi- replicó.
Yo en verdad no leía, miraba las palabras. Analizaba los caracteres, tan ridículos como los del hebreo o chino. El significado se lo da uno, son mamarrachos estandarizados.
-¿Por qué estas acá?- pregunté.
-Por mi abuela
-Oh-respondí.
Parecía mas inquieta que triste como si en el fondo desease que aquella mujer muriese para poder estar libre de una vez por todas, no depender de nadie, no estar atada a la incertinidad que le generaba la salud de la anciana. Solo lo suponía. Por la calma con la que pasaba las páginas intentando sumergirse en ellas, formar parte de esos microrelatos. Masticaba su dedo pulgar por la impaciencia de leer la siguiente palabra y darle un sentido y también porque su abuela la inquietaba. O eso supuse.
-¿Vos?- preguntó automatizada, varias páginas después, por cortesía, obvio.
-Por mi papá.
-¿Qué tiene?
-Tuvo una hemorragia intracerebral
-¿Qué es?
- Es hipertenso y se pasó de rosca de repente y no le llegó agua al tanque.
Ella rió por la expresión “no le llegó el agua al tanque”. Creo que le pareció cómico que tratase con humor una situación tan jodida. Pero así soy, nada significa demasiado, nadie significa demasiado. Sólo yo. En mi vida lo soy todo, porque es mía.
-Me llamo Franco ¿Leíste algún otro libro de Galeano?
-Verónica. Sí, leí todos, de hecho este lo estoy releyendo como por cuarta vez.
-Yo leí las venas abiertas-mentí.
Nunca la sinceridad le gana al chamuyo, así es como muchos no avanzan y terminan siendo los amigos boludos de las minas que les gustan.
Los pasillos de la clínica eran largos y eran celados por monjas que canturreaban canciones religiosas, casi susurradas pero con tonadas graves que rebotaban por todo el edificio. Uno siempre sabía que ahí estaban.
Era espeluznante. Era un hospital católico y frío, pero la atención era buena. Creo.
-Este lugar me esta dando claustrofobia-dije al aire.
-A mi un poco, por suerte traje el libro- se excusó implícitamente ante una latente invitación de ir a tomar algo.
Pujé.
-¿No querés ir a tomar algo?
Dudó un instante con una larga consonante sostenida en el eter.
mmmm- dijo, colocando su índice en el mentón
-Todo bien- dije, intentando dar lástima.
-No es que…
Interrumpí: Digo, para salir un toque de este lugar que me la deprime, ni siquiera n café eh, una gaseosa o salir a respirar aire un poco menos muerto.
-Pasa que tengo miedo de que…pase lo peor
-¿De que se muera tu abuela?
Puso cara de disgusto
-Disculpa- dije, acariciándome el pelo- es que me resulta loco como la gente evita llamar a las cosas por su nombre. Como si por decir la palabra muerte la estuvieses evocando. Como tampoco se puede decir “bomba” en un aeropuerto.
Se rió. Fuimos a tomar algo.
Bajamos por el montacargas que funcionaba de lento ascensor. Sin decirnos una palabra.
Cruzamos la avenida y nos sentamos en una mesita de madera de pino. Nos paramos porque no era de un bar, era un quiosco. Asíque entramos y compramos, compré, cosas.
Había mucho sol y no le veía bien la cara, fruncía los ojos e intentaba evitarlo con la mano, usándola de visera, pero solo me quedaba una para comer las papas fritas y tener la lata de gaseosa, así que abrí la sombrilla que atravesaba la mesa. Pude comer y la pude mirar.
La avenida estaba cortada, los chicos andaban en bici y los policías desviaban a los autos hacia otras calles.
Nos presentamos más en detenimiento y ahí me contó sobre su infancia solitaria, como era ser educada por una anciana y como aquella mujer no la dejaba tener una vida plena. No de mala, de vieja lo hacía.
Yo hacía que escuchaba, pero la desnudaba con la mirada, la imaginaba retorciéndose en mi cama.
La casa en la que vivían era antigua me dijo, era en la de su abuela. La de sus padres la había vendido y todavía no había manoseado ni un solo centavo de la “fortuna”. Quería irse a vivir sola pero le daba cosa por la vieja. Ahora podría, o dentro de muy poco.
Trabajaba en la biblioteca de un colegio y estudiaba letras en la UBA, estaba en el segundo año, le gustaba la literatura estadounidense, por su crudeza dijo. No sé, yo le creí. Nunca agarré un libro en mi vida, el diccionario una vez.
Le conté un poco sobre mi, un poco exageré. Las mentiritas blancas entraron sin rozarla siquiera.
-Hoy es uno de esos días tristes pero de los que uno se acuerda mucho tiempo después vaya a saber porqué.
-Porque son días tristes pero memorables, uno no solo recuerda lo bueno. Además no creo que un día tenga que ser malo o bueno, creo que puede pasar una situación de mierda pero perimetrarla con actividades que despejen- dije, sorprendiéndome de mi reflexión, la más profunda que dije en mi vida.
Al rato volvimos al hospital, renovados, confianzudos, mas distendidos y con la compañía mutua.
Su abuela había muerto.
No lloró. Le tembló el labio pero no lloró. La abracé instintivamente, intentando contenerla de no se qué. Aceptó mi abrazo como cotidiano.
Esa noche perdió su virginidad conmigo en la cama de su abuela.
No la volví a ver. Pero su vida acababa de comenzar. Hice el bien pensando primero en mí, pero hice el bien.
Su abuela estaba internada porque era vieja nomás.
Yo estaba esperando que a mi papá le agarrase un derrame, podía quedar plantita pero yo prefería que se muriese. Yo era el único ahí de mi familia. Mis abuelos: los cuatro muertos hacía rato, tíos no tenía asíque tampoco primos y mi mamá se estaba volviendo antes de México donde iba a presentar un libro que al final no presentó.
Ella estaba ahí sentada, con la incertidumbre de si se iba a quedar finalmente del todo sola. Leía. No se que leía, pero leía.
Le había llevado una caja de chocolates a mi papá porque flores no daba, pero en verdad chocolates tampoco, creo. No sé si un enfermo puede comer chocolates, además estaba inconciente. Le llevé un libro también que compré especialmente, pero tampoco podía leer asíque tuve que gastarlo yo con la mirada.
Me senté frente a esta chica solitaria, aunque obvio, todavía no sabía que lo era.
Ella leía Espejos de Eduardo Galeano y yo El libro de los abrazos del mismo autor. Ya teníamos algo en común. Al ver que leíamos casi lo mismo, sonreí hasta que le fuese imposible no hacer foco en mis dientes.
-Estamos leyendo lo mismo- le dije.
-Casi- replicó.
Yo en verdad no leía, miraba las palabras. Analizaba los caracteres, tan ridículos como los del hebreo o chino. El significado se lo da uno, son mamarrachos estandarizados.
-¿Por qué estas acá?- pregunté.
-Por mi abuela
-Oh-respondí.
Parecía mas inquieta que triste como si en el fondo desease que aquella mujer muriese para poder estar libre de una vez por todas, no depender de nadie, no estar atada a la incertinidad que le generaba la salud de la anciana. Solo lo suponía. Por la calma con la que pasaba las páginas intentando sumergirse en ellas, formar parte de esos microrelatos. Masticaba su dedo pulgar por la impaciencia de leer la siguiente palabra y darle un sentido y también porque su abuela la inquietaba. O eso supuse.
-¿Vos?- preguntó automatizada, varias páginas después, por cortesía, obvio.
-Por mi papá.
-¿Qué tiene?
-Tuvo una hemorragia intracerebral
-¿Qué es?
- Es hipertenso y se pasó de rosca de repente y no le llegó agua al tanque.
Ella rió por la expresión “no le llegó el agua al tanque”. Creo que le pareció cómico que tratase con humor una situación tan jodida. Pero así soy, nada significa demasiado, nadie significa demasiado. Sólo yo. En mi vida lo soy todo, porque es mía.
-Me llamo Franco ¿Leíste algún otro libro de Galeano?
-Verónica. Sí, leí todos, de hecho este lo estoy releyendo como por cuarta vez.
-Yo leí las venas abiertas-mentí.
Nunca la sinceridad le gana al chamuyo, así es como muchos no avanzan y terminan siendo los amigos boludos de las minas que les gustan.
Los pasillos de la clínica eran largos y eran celados por monjas que canturreaban canciones religiosas, casi susurradas pero con tonadas graves que rebotaban por todo el edificio. Uno siempre sabía que ahí estaban.
Era espeluznante. Era un hospital católico y frío, pero la atención era buena. Creo.
-Este lugar me esta dando claustrofobia-dije al aire.
-A mi un poco, por suerte traje el libro- se excusó implícitamente ante una latente invitación de ir a tomar algo.
Pujé.
-¿No querés ir a tomar algo?
Dudó un instante con una larga consonante sostenida en el eter.
mmmm- dijo, colocando su índice en el mentón
-Todo bien- dije, intentando dar lástima.
-No es que…
Interrumpí: Digo, para salir un toque de este lugar que me la deprime, ni siquiera n café eh, una gaseosa o salir a respirar aire un poco menos muerto.
-Pasa que tengo miedo de que…pase lo peor
-¿De que se muera tu abuela?
Puso cara de disgusto
-Disculpa- dije, acariciándome el pelo- es que me resulta loco como la gente evita llamar a las cosas por su nombre. Como si por decir la palabra muerte la estuvieses evocando. Como tampoco se puede decir “bomba” en un aeropuerto.
Se rió. Fuimos a tomar algo.
Bajamos por el montacargas que funcionaba de lento ascensor. Sin decirnos una palabra.
Cruzamos la avenida y nos sentamos en una mesita de madera de pino. Nos paramos porque no era de un bar, era un quiosco. Asíque entramos y compramos, compré, cosas.
Había mucho sol y no le veía bien la cara, fruncía los ojos e intentaba evitarlo con la mano, usándola de visera, pero solo me quedaba una para comer las papas fritas y tener la lata de gaseosa, así que abrí la sombrilla que atravesaba la mesa. Pude comer y la pude mirar.
La avenida estaba cortada, los chicos andaban en bici y los policías desviaban a los autos hacia otras calles.
Nos presentamos más en detenimiento y ahí me contó sobre su infancia solitaria, como era ser educada por una anciana y como aquella mujer no la dejaba tener una vida plena. No de mala, de vieja lo hacía.
Yo hacía que escuchaba, pero la desnudaba con la mirada, la imaginaba retorciéndose en mi cama.
La casa en la que vivían era antigua me dijo, era en la de su abuela. La de sus padres la había vendido y todavía no había manoseado ni un solo centavo de la “fortuna”. Quería irse a vivir sola pero le daba cosa por la vieja. Ahora podría, o dentro de muy poco.
Trabajaba en la biblioteca de un colegio y estudiaba letras en la UBA, estaba en el segundo año, le gustaba la literatura estadounidense, por su crudeza dijo. No sé, yo le creí. Nunca agarré un libro en mi vida, el diccionario una vez.
Le conté un poco sobre mi, un poco exageré. Las mentiritas blancas entraron sin rozarla siquiera.
-Hoy es uno de esos días tristes pero de los que uno se acuerda mucho tiempo después vaya a saber porqué.
-Porque son días tristes pero memorables, uno no solo recuerda lo bueno. Además no creo que un día tenga que ser malo o bueno, creo que puede pasar una situación de mierda pero perimetrarla con actividades que despejen- dije, sorprendiéndome de mi reflexión, la más profunda que dije en mi vida.
Al rato volvimos al hospital, renovados, confianzudos, mas distendidos y con la compañía mutua.
Su abuela había muerto.
No lloró. Le tembló el labio pero no lloró. La abracé instintivamente, intentando contenerla de no se qué. Aceptó mi abrazo como cotidiano.
Esa noche perdió su virginidad conmigo en la cama de su abuela.
No la volví a ver. Pero su vida acababa de comenzar. Hice el bien pensando primero en mí, pero hice el bien.
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jueves, 20 de mayo de 2010
Cocaína en la UBA
Abro con cuidado el celular para que la profesora no me mire mal y leo un mensaje que dice que soy un tarado por no haber sacado a pasear al perro pero salí apurado y me olvidé. No soy tarado. La pantalla me ilumina la cara y todo a mí alrededor.
La profesora sigue mostrando proyecciones y miro los rostros de mis compañeros en vez de la pantalla de tela plástica para ver si hay alguien que valga la pena, no lo hay.
Comienzo a responderle el mensaje a mi hermana pero me arrepiento y cierro el celular, en su lugar miro la hora. Faltan cuarenta minutos de clase y ya estoy claustrofóbico, aunque sea que prendan las luces por dios.
La profesora habla y señala las imágenes que están levemente fuera de foco y no puedo prestar atención porque me mareo, ya perdí el hilo de la clase hace como media hora y salgo un rato a tomar aire. Pido permiso e interrumpo la atención de todos mis compañeros porque estoy lejos de la puerta y salgo en puntitas de pie como si eso fuese a remendar el fastidio que generé. Salgo con la carpeta por si no vuelvo a la clase.
Lo pienso bien y no estoy saliendo a tomar aire sino cocaína pero primero paseo un poco por el pasillo y me arremango la camisa, por el calor y espero que no se me arrugue.
Un tubo de luz titila y genera un ambiente tétrico asíque me meto de una en el baño de hombres y me miro al espejo y mis ojeras son muy llamativas y resaltan mucho. Me pregunto si estaré enfermo o algo o si simplemente soy así. Me lavo las manos porque soy un fóbico y me encierro en uno de los cubículos donde hay inodoros y me siento sobre la tapa y saco una bolsita del bolsillo que esta prolijamente cerrada y tardo en desatarla y me acomodo el pelo que se me mete en los ojos.
Logro armar una línea finita en la carpeta y la jalo con violencia y el sonido que emite mi nariz me resulta desagradable y me doy cuenta de lo antinatural que es meterse cosas por la nariz pero no me importa y armo otra y la vuelvo a tomar con más fuerza.
Recuerdo la primera vez que vi tomar cocaína a alguien en mi vida. Luego de un recital fallido de la banda de una amiga, fuimos esquivando botellazos a la casa de un amigo en común que llevó en auto los equipos. Fuimos con calma, lento porque le había sacado el auto al padre y no tenía la edad para manejar.
Una vez en la casa de aquel chico estaba una conocida, hija del dueño de un canal de televisión que pasaban videos musicales que ya no existe. Pidió un plato y como una cocinera se puso a armar las líneas y a tomarlas de a una, con calma, despacio, como había manejado el chico el auto de su padre hasta su casa. Su nariz quedó embarrada, me dio impresión. Nunca supuse que tiempo después iba a hacer lo mismo en un baño de la facultad.
Los padres de mi amigo, Alan, estaban en Miami de segunda luna de miel o algo así.
De fondo sonaba Alice in Chains y yo estaba muy borracho y angustiado por una chica y me quebré en llanto y vomité y me quedé dormido en el baño y a la mañana siguiente cuando desperté, no se como pero estaba mi papá tocando el timbre y gritando que baje. Lo hice y me llevó en auto a casa y me insultó mucho. No se de donde sacó la dirección de mi amigo pero no me dio lugar a preguntárselo. Esa noche era mi fiesta de egresados del secundario y no pude tomar de lo asqueado que estaba de la noche anterior, me deprimí y me quedé en un rincón esperando que las horas pasasen.
Dejo de pensar en aquel primer acercamiento a la cocaína y miro los dibujos y frases que hay escritas en la puerta del baño.
“El Indie mató al rock”
“Punk is dead” y al lado dice “¿Por qué en inglés botón?”y al lado de eso el logo de Crass.
Una svástica mal dibujada, varios números de teléfono con frases del tipo “Me dejo coger, por favor llamame” y esa clase de bromas tontas.
Anoto un par de números por las dudas.
En la mitad de la puerta hay un dibujo hecho con marcador indeleble grueso.
Dice, Marque con una cruz:
Hetero: x x xxxx xxx x x x x x
Bi: x x xx x(pero nadie sabe) xxxx x
gay: x x xx xx xxx
Hago una cruz rápido en la hilera del medio, con miedo de que haya cámaras filmando o algo así y que todos se enteren.
Me tapo uno de los orificios de la nariz y jalo, luego hago lo mismo con el otro. Intento salir de ahí pero la puerta esta trabada y le pongo una patada con todas mis fuerzas y la bisagra de arriba se rompe y la puerta queda colgando. Me miro en el espejo y me limpio el barro.
No vuelvo a clase.
La profesora sigue mostrando proyecciones y miro los rostros de mis compañeros en vez de la pantalla de tela plástica para ver si hay alguien que valga la pena, no lo hay.
Comienzo a responderle el mensaje a mi hermana pero me arrepiento y cierro el celular, en su lugar miro la hora. Faltan cuarenta minutos de clase y ya estoy claustrofóbico, aunque sea que prendan las luces por dios.
La profesora habla y señala las imágenes que están levemente fuera de foco y no puedo prestar atención porque me mareo, ya perdí el hilo de la clase hace como media hora y salgo un rato a tomar aire. Pido permiso e interrumpo la atención de todos mis compañeros porque estoy lejos de la puerta y salgo en puntitas de pie como si eso fuese a remendar el fastidio que generé. Salgo con la carpeta por si no vuelvo a la clase.
Lo pienso bien y no estoy saliendo a tomar aire sino cocaína pero primero paseo un poco por el pasillo y me arremango la camisa, por el calor y espero que no se me arrugue.
Un tubo de luz titila y genera un ambiente tétrico asíque me meto de una en el baño de hombres y me miro al espejo y mis ojeras son muy llamativas y resaltan mucho. Me pregunto si estaré enfermo o algo o si simplemente soy así. Me lavo las manos porque soy un fóbico y me encierro en uno de los cubículos donde hay inodoros y me siento sobre la tapa y saco una bolsita del bolsillo que esta prolijamente cerrada y tardo en desatarla y me acomodo el pelo que se me mete en los ojos.
Logro armar una línea finita en la carpeta y la jalo con violencia y el sonido que emite mi nariz me resulta desagradable y me doy cuenta de lo antinatural que es meterse cosas por la nariz pero no me importa y armo otra y la vuelvo a tomar con más fuerza.
Recuerdo la primera vez que vi tomar cocaína a alguien en mi vida. Luego de un recital fallido de la banda de una amiga, fuimos esquivando botellazos a la casa de un amigo en común que llevó en auto los equipos. Fuimos con calma, lento porque le había sacado el auto al padre y no tenía la edad para manejar.
Una vez en la casa de aquel chico estaba una conocida, hija del dueño de un canal de televisión que pasaban videos musicales que ya no existe. Pidió un plato y como una cocinera se puso a armar las líneas y a tomarlas de a una, con calma, despacio, como había manejado el chico el auto de su padre hasta su casa. Su nariz quedó embarrada, me dio impresión. Nunca supuse que tiempo después iba a hacer lo mismo en un baño de la facultad.
Los padres de mi amigo, Alan, estaban en Miami de segunda luna de miel o algo así.
De fondo sonaba Alice in Chains y yo estaba muy borracho y angustiado por una chica y me quebré en llanto y vomité y me quedé dormido en el baño y a la mañana siguiente cuando desperté, no se como pero estaba mi papá tocando el timbre y gritando que baje. Lo hice y me llevó en auto a casa y me insultó mucho. No se de donde sacó la dirección de mi amigo pero no me dio lugar a preguntárselo. Esa noche era mi fiesta de egresados del secundario y no pude tomar de lo asqueado que estaba de la noche anterior, me deprimí y me quedé en un rincón esperando que las horas pasasen.
Dejo de pensar en aquel primer acercamiento a la cocaína y miro los dibujos y frases que hay escritas en la puerta del baño.
“El Indie mató al rock”
“Punk is dead” y al lado dice “¿Por qué en inglés botón?”y al lado de eso el logo de Crass.
Una svástica mal dibujada, varios números de teléfono con frases del tipo “Me dejo coger, por favor llamame” y esa clase de bromas tontas.
Anoto un par de números por las dudas.
En la mitad de la puerta hay un dibujo hecho con marcador indeleble grueso.
Dice, Marque con una cruz:
Hetero: x x xxxx xxx x x x x x
Bi: x x xx x(pero nadie sabe) xxxx x
gay: x x xx xx xxx
Hago una cruz rápido en la hilera del medio, con miedo de que haya cámaras filmando o algo así y que todos se enteren.
Me tapo uno de los orificios de la nariz y jalo, luego hago lo mismo con el otro. Intento salir de ahí pero la puerta esta trabada y le pongo una patada con todas mis fuerzas y la bisagra de arriba se rompe y la puerta queda colgando. Me miro en el espejo y me limpio el barro.
No vuelvo a clase.
lunes, 10 de mayo de 2010
Poema de amor II
Envolvería tu corazón en papel film
Y metería tus tripas en forros
Tu alma cubierta por papel de aluminio
La tiraría en un microondas para verla explotar
Mientras tú corazón y tus tripas se retuercen de desesperación y se pudren fuera de la heladera
Dejándote morir
Vacía
Yo me reiría vengativamente
Disfrutándolo
Vacío
Porque así me siento yo ahora
Por tu culpa
Porque te amo
Te odio
Te extraño
Y no te necesito
Más
Y metería tus tripas en forros
Tu alma cubierta por papel de aluminio
La tiraría en un microondas para verla explotar
Mientras tú corazón y tus tripas se retuercen de desesperación y se pudren fuera de la heladera
Dejándote morir
Vacía
Yo me reiría vengativamente
Disfrutándolo
Vacío
Porque así me siento yo ahora
Por tu culpa
Porque te amo
Te odio
Te extraño
Y no te necesito
Más
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lunes, 3 de mayo de 2010
King of the underground (Sabrás lo que es perder IV)
No me van a ver en los recitales
Porque no me interesa figurar
No me van a ver en las ferias de fanzines
Porque soy alérgico al tohner y a las fotocopias
No sé lo que es un verso
Por eso no mando mis poemas a concursos
No porque no puedan ganar
Sino porque elijo ser un perdedor
Y quedarme con el amargo sabor de la derrota
Igual al del limón, que tanto me gusta
Algunos disfrutamos sufrir
Porque así los breves momentos de alegría
Son mucho más intensos
No se lo que es un verso
Por eso prefiero escribir novelas
Y escribir historias que no me pertenecen
Historias con final feliz
Porque no me interesa figurar
No me van a ver en las ferias de fanzines
Porque soy alérgico al tohner y a las fotocopias
No sé lo que es un verso
Por eso no mando mis poemas a concursos
No porque no puedan ganar
Sino porque elijo ser un perdedor
Y quedarme con el amargo sabor de la derrota
Igual al del limón, que tanto me gusta
Algunos disfrutamos sufrir
Porque así los breves momentos de alegría
Son mucho más intensos
No se lo que es un verso
Por eso prefiero escribir novelas
Y escribir historias que no me pertenecen
Historias con final feliz
Amar o morir
Necesito ropa con botones
Para abrocharlos y desabrocharlos
Biromes con botón para presionarlo continuamente
Uñas para masticar
Porque soy ansioso y sino fumaría
Y no quiero morir de cáncer
Solo de amor
Para abrocharlos y desabrocharlos
Biromes con botón para presionarlo continuamente
Uñas para masticar
Porque soy ansioso y sino fumaría
Y no quiero morir de cáncer
Solo de amor
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Nick Hornby nunca lo hizo
El escritor de "Alta fidelidad" publicó un libro titulado "31 canciones", en él comentaba sus canciones preferidas de todos los tiempos. Me pareció una idea simpatica, no para publicar en un libro y vender porque a nadie le importa la opinión de nadie sobre nada, pero sí para exponer aca algunos de los discos que mas me marcaron a lo largo de mis tiernos 21 años.
No me voy a poner a explicar uno por uno porqué significó algo para mí. Pero todos fueron importantes en algún momento pese a que muchos no los escucho hace rato ya.
Seguro mi memoria falla y faltan muchos muchos.
Guns n Roses: Use Your Illusions I
Red Hot Chili peppers: One Hot Minute
Aerosmith: Big ones
Dead Kennedys: Give me convenience or give me death
Flema: discografía entera
Dos minutos: valentín alsina
Suicide machines: destruction by definition /battles hymns
Beck: odelay
Moby: play
Madness: one step beyond
The Specials: too much too young
Blind Melon: Soup/Nico
Velvet Underground: discografía entera
Television: marquee moon
Dead boys: young, loud and snotty
The Lords of the New Church: s/t
Stiv Bators: L.A. L.A.
Gilby Clarke: Rubber
Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds: s/t
Los crudos: discografía completa
Youth of Today: Can´t close my eyes/break down the walls/ youth of today
Patti Smith: Horses
Melvins: Houdini
Dinosaur jr: Bug
Sonic Youth: Goo/NYC Ghost and flowers
At the drive-in: Relationship of command
Mars volta: De leused in the comatorium
Omar rodriguez-lopez: a manual dexterty
Buckethead: Colma/electric tears/ monster and robots
Primus: Frizzle fry/sailing in the sea of cheese/pork soda
Janes addiction: Nothing shocking/ritual de lo habitual
Minor threat: Complete discography
Fugazi: repeater/ the argument
Embrace: s/t
Rites of spring: End on end
CaP N Jazz: Analphabetapothology
Joan of arc: How memory works/ a portable model of...
Fun people: anesthesia/art(e) of romance
Boom Boom kid: Okey Dokey/manny manny moods/frisbee
John frusciante: Niandra lades and usually just a t shirt
Joy Division: Unknown pleasures/warsaw
The Fall: Live at the witch trials
Swell Maps: A trip to marineville
John Zorn: Naked City complete discography/masada
Boredoms: Pop tatari
My Bloody Valentine: Loveless
Marc Bolan: Electric Warrior
Dick Dale: greatest hits
The Trashmen: Surfin bird
Black Sabbath: We sold our souls for rock n roll
Bob Dylan: Blood on the tracks
Radiohead: Kid A
White Stripes: White blood cells
Los Saicos: Wild teen punk from peru 1965
The Rolling Stones: Beggars banquet/Their Satanic Majesties request
Mudhoney: Super fuzz big muff
Kraftwerk: The man machine
Can: Tago Mago
Dna: Dna on Dna
James chance: Buy
No New york
Santana: Abraxas
Fela Kuti: Zombie
Suicide: 1st album
Ramones: Ramones
Black Flag: compelte discography
Rollins Band: weight
Still Life: Limitations, boundaries and failures
Yeah Yeah yeahs: Fever to tell
New York Dolls: New york Dolls
Johnny Thunders: So Alone/LAMF
Stooges: Raw power/stooges
Neutral Milk Hotel: In a airplane over the sea
Mogwai: Mr Beast
Pink Floyd: Animals
Syd Barrett: A Madcap Laugh
The Sonics: Here are the Sonics
The Fuzztones: Lysergic Emanations
Joe meek: I hear a new world
Buddy Holly: Complete discography
The Smiths: The Very Best of...
An albatross: I am the lazer viking
Blood brothers: Crimes
The evens: s/t
Siouxsie and the banshees: Twice upon a time
King Crimson: Discipline
Motley Crue: Too fast for love
Hanoi rocks: Greatest Hits
Lite: phantasia
Faraquet: The View from this tower
GG Allin: Brutality and bloodhsell for all/ freak, faggots, drunks and junkies
No me voy a poner a explicar uno por uno porqué significó algo para mí. Pero todos fueron importantes en algún momento pese a que muchos no los escucho hace rato ya.
Seguro mi memoria falla y faltan muchos muchos.
Guns n Roses: Use Your Illusions I
Red Hot Chili peppers: One Hot Minute
Aerosmith: Big ones
Dead Kennedys: Give me convenience or give me death
Flema: discografía entera
Dos minutos: valentín alsina
Suicide machines: destruction by definition /battles hymns
Beck: odelay
Moby: play
Madness: one step beyond
The Specials: too much too young
Blind Melon: Soup/Nico
Velvet Underground: discografía entera
Television: marquee moon
Dead boys: young, loud and snotty
The Lords of the New Church: s/t
Stiv Bators: L.A. L.A.
Gilby Clarke: Rubber
Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds: s/t
Los crudos: discografía completa
Youth of Today: Can´t close my eyes/break down the walls/ youth of today
Patti Smith: Horses
Melvins: Houdini
Dinosaur jr: Bug
Sonic Youth: Goo/NYC Ghost and flowers
At the drive-in: Relationship of command
Mars volta: De leused in the comatorium
Omar rodriguez-lopez: a manual dexterty
Buckethead: Colma/electric tears/ monster and robots
Primus: Frizzle fry/sailing in the sea of cheese/pork soda
Janes addiction: Nothing shocking/ritual de lo habitual
Minor threat: Complete discography
Fugazi: repeater/ the argument
Embrace: s/t
Rites of spring: End on end
CaP N Jazz: Analphabetapothology
Joan of arc: How memory works/ a portable model of...
Fun people: anesthesia/art(e) of romance
Boom Boom kid: Okey Dokey/manny manny moods/frisbee
John frusciante: Niandra lades and usually just a t shirt
Joy Division: Unknown pleasures/warsaw
The Fall: Live at the witch trials
Swell Maps: A trip to marineville
John Zorn: Naked City complete discography/masada
Boredoms: Pop tatari
My Bloody Valentine: Loveless
Marc Bolan: Electric Warrior
Dick Dale: greatest hits
The Trashmen: Surfin bird
Black Sabbath: We sold our souls for rock n roll
Bob Dylan: Blood on the tracks
Radiohead: Kid A
White Stripes: White blood cells
Los Saicos: Wild teen punk from peru 1965
The Rolling Stones: Beggars banquet/Their Satanic Majesties request
Mudhoney: Super fuzz big muff
Kraftwerk: The man machine
Can: Tago Mago
Dna: Dna on Dna
James chance: Buy
No New york
Santana: Abraxas
Fela Kuti: Zombie
Suicide: 1st album
Ramones: Ramones
Black Flag: compelte discography
Rollins Band: weight
Still Life: Limitations, boundaries and failures
Yeah Yeah yeahs: Fever to tell
New York Dolls: New york Dolls
Johnny Thunders: So Alone/LAMF
Stooges: Raw power/stooges
Neutral Milk Hotel: In a airplane over the sea
Mogwai: Mr Beast
Pink Floyd: Animals
Syd Barrett: A Madcap Laugh
The Sonics: Here are the Sonics
The Fuzztones: Lysergic Emanations
Joe meek: I hear a new world
Buddy Holly: Complete discography
The Smiths: The Very Best of...
An albatross: I am the lazer viking
Blood brothers: Crimes
The evens: s/t
Siouxsie and the banshees: Twice upon a time
King Crimson: Discipline
Motley Crue: Too fast for love
Hanoi rocks: Greatest Hits
Lite: phantasia
Faraquet: The View from this tower
GG Allin: Brutality and bloodhsell for all/ freak, faggots, drunks and junkies
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jueves, 22 de abril de 2010
Vivo en una carcel, vivo en Devoto
Vivo en una cárcel, vivo en Devoto
Peor aún, en Villa del Parque
Pero la sensación es la misma
De encierro
Ahogo
Un barrio al que llegan las peores líneas de colectivos
Un lugar aburrido, lejano a todo
Como zona Oeste pero con precios de capital.
Ni los deliveries del barrio llegan a mi casa
Vivo encarcelado, entre las rejas de mis ventanas y los gritos de mi vecino duro
que le pega a su pareja por haberla dejado embarazada
“Hijo de puta, vos vas a pagar el aborto. Te ponés loco por la merca barata que tomás” le aullaba ella una noche y él la golpeaba contra la puerta de vidrio. El guardia miraba en silencio, con la cabeza mas abajo que los hombros.
Vivo atrapado entre los maullidos de una gata alzada a la que nunca cojen y los kioskos que cierran a las 11.
Vivo en una isla, se llama Devoto
Peor aún, Villa del parque
me está matando de a poco
De aburrimiento
De soledad
Me están matando de a poco
Sus edificios inanimados
Sus casas viejas
Las viejas que baldean
Y me miran con desconfianza cuando paseo al perro
Ya me conocen
Pero insisten en seguirme con la mirada
Como si fuese la primera vez que me ven
Como si fuese a robarles
Ya conozco los sonidos de la cuadra
Desde las alarmas de los autos y los portones de los garages
Hasta los ladridos de todos los perros
Los gritos de las parejas que se llevan mal
Y los riffs thrasheros de mi vecino y su guitarra eléctrica
Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no lo voy a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a recordar
Ya me voy a ir de ese barrio y lo voy a recordar
Como una cárcel
Prendida juego
Peor aún, en Villa del Parque
Pero la sensación es la misma
De encierro
Ahogo
Un barrio al que llegan las peores líneas de colectivos
Un lugar aburrido, lejano a todo
Como zona Oeste pero con precios de capital.
Ni los deliveries del barrio llegan a mi casa
Vivo encarcelado, entre las rejas de mis ventanas y los gritos de mi vecino duro
que le pega a su pareja por haberla dejado embarazada
“Hijo de puta, vos vas a pagar el aborto. Te ponés loco por la merca barata que tomás” le aullaba ella una noche y él la golpeaba contra la puerta de vidrio. El guardia miraba en silencio, con la cabeza mas abajo que los hombros.
Vivo atrapado entre los maullidos de una gata alzada a la que nunca cojen y los kioskos que cierran a las 11.
Vivo en una isla, se llama Devoto
Peor aún, Villa del parque
me está matando de a poco
De aburrimiento
De soledad
Me están matando de a poco
Sus edificios inanimados
Sus casas viejas
Las viejas que baldean
Y me miran con desconfianza cuando paseo al perro
Ya me conocen
Pero insisten en seguirme con la mirada
Como si fuese la primera vez que me ven
Como si fuese a robarles
Ya conozco los sonidos de la cuadra
Desde las alarmas de los autos y los portones de los garages
Hasta los ladridos de todos los perros
Los gritos de las parejas que se llevan mal
Y los riffs thrasheros de mi vecino y su guitarra eléctrica
Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no lo voy a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a recordar
Ya me voy a ir de ese barrio y lo voy a recordar
Como una cárcel
Prendida juego
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villa devoto
viernes, 16 de abril de 2010
Un lugar al que estoy acostumbrado y nunca vi
La plaza en la que nunca jugué de chico pero que supe observar y querer de más grande sigue allí. Con la estatua de Antonio Devoto en un costado, como puesta de compromiso. Los juegos a los que no subo por vergüenza (porque estoy grande) pero no por falta de ganas. La gente corre alrededor de la plaza todos los días, todas las horas, haciendo una calesita humana que nunca cesa. Los policías miran y garronean panchos en Peter´s que fue el primero en abrirse.
Ahí, la biblioteca a la que nunca vi a nadie entrar y la que nunca visité porque no me gustan los libros gratis. Nada gratis me gusta, el consumo me es necesario, me llena (por un rato).
A la izquierda de la plaza, el hospital. Del que vi salir más bebés recién nacidos que entrar muertos recién muertos.
A cuadras de ahí, en la plazoleta anterior a la vía, está el monumento de un polaco al que nadie le importa pero que observo a diario, prometiéndome ir a averiguar quién fue, qué hizo. No lo haré nunca, lo sé.
El barrio, en él convergen dos avenidas, parece un parque de diversiones. El banco, el quiosco de revistas, el quiosco, la estación de servicios, los innumerables bares a los que nunca iré, la oficina de mi papá, el super chino, el quiosco al que no voy porque el que atiende es un pelotudo, la gomería con sus pósters de la época de la dictadura, los accidentes de auto.
Puedo pararme horas a ver que pasa, cosas mínimas, aburridas (para los demás) pero que a mi me hacen bien, me hacen disfrutar del barrio. Sentirme parte de él. Más de una vez dije no ser argentino sino ser de Devoto (bah, Villa del Parque).
El club Arquitectura, al que fui de chico y del que no recuerdo absolutamente nada pero que por alguna razón siempre quise volver. El edificio de Aguas Argentinas lleno de borrachos, pintorescos borrachos, dignos de barrios más IN como San Telmo hacen que las chicas crucen de cuadra.
La vista desde mi ventana es austera, aburrida, pero propia. No me imagino otra vista.
Ahí, la biblioteca a la que nunca vi a nadie entrar y la que nunca visité porque no me gustan los libros gratis. Nada gratis me gusta, el consumo me es necesario, me llena (por un rato).
A la izquierda de la plaza, el hospital. Del que vi salir más bebés recién nacidos que entrar muertos recién muertos.
A cuadras de ahí, en la plazoleta anterior a la vía, está el monumento de un polaco al que nadie le importa pero que observo a diario, prometiéndome ir a averiguar quién fue, qué hizo. No lo haré nunca, lo sé.
El barrio, en él convergen dos avenidas, parece un parque de diversiones. El banco, el quiosco de revistas, el quiosco, la estación de servicios, los innumerables bares a los que nunca iré, la oficina de mi papá, el super chino, el quiosco al que no voy porque el que atiende es un pelotudo, la gomería con sus pósters de la época de la dictadura, los accidentes de auto.
Puedo pararme horas a ver que pasa, cosas mínimas, aburridas (para los demás) pero que a mi me hacen bien, me hacen disfrutar del barrio. Sentirme parte de él. Más de una vez dije no ser argentino sino ser de Devoto (bah, Villa del Parque).
El club Arquitectura, al que fui de chico y del que no recuerdo absolutamente nada pero que por alguna razón siempre quise volver. El edificio de Aguas Argentinas lleno de borrachos, pintorescos borrachos, dignos de barrios más IN como San Telmo hacen que las chicas crucen de cuadra.
La vista desde mi ventana es austera, aburrida, pero propia. No me imagino otra vista.
martes, 13 de abril de 2010
21 años y demasiado tiempo esperando colectivos
Un hombre se detiene en un kiosco a comprar preservativos. Deja el auto en marcha, su novia espera impaciente. Otro auto lo pasa velozmente, corre una picada con otro. No respetan el semáforo. Un vagabundo camina lentamente, arropado con miseria, el hambre de su estomago trona y retumba en toda la cuadra. Una mujer aguarda en la esquina a la espera de clientes, nunca llegan. Un barrendero se esconde en su trabajo, para que no pregunten, para guardar sus secretos. El pordiosero y la mujer se fueron, el kiosco cerró. Yo sigo esperando el colectivo.
lunes, 12 de abril de 2010
No existe el príncipe azul pero si el macho violento
Así comienza mi segunda novela. El titulo no va a ser ese o dudo que sea ese.
Las pertenencias de una persona son meras mierdas que compra para intentar llenarse en el transcurso de su vida. Nada es realmente necesario ¿Libros? Están gratis en las bibliotecas ¿Reloj? ¿Quién quiere ser por propia voluntad esclavo del tiempo? ¿Televisor? Mejor no exponerse a los rayos mortales.
Las pertenencias son cosas inservibles que las personas amontonan a lo largo de muchos años. Cobran valor cuando esa persona muere, se tornan tesoros invaluables, en representaciones materiales de lo que esa persona fue; en fragmentos inertes de su historia. En un mapa de su vida. Íconos del muerto. En esa persona pero sin rostro.
De Ramiro tengo solo un papel, con su email. Nunca borré su dirección de mis contactos, sería sentir que muere de nuevo.
Recuerdo la noche en que lo conocí pobre chico, no lo reconocí. Estábamos en una fiesta en un hotel alquilado. El vestía una camiseta del Inter y me vino a hablar y lo evadí porque estaba hecho un harapo y no quería que las chicas me viesen con él, que ni sabía quien era hasta ese entonces.
“Vos ibas a mi misma facultad”- me dijo. Yo asentí y me fui a buscar un trago.
Al rato volvió y repitió la misma frase como un zombi e intenté evitarlo de nuevo pero me di cuenta quien era. No solo había ido a mi facultad (y dejado) sino que había ido a mi mismo colegio y había sabido ser el chico más lindo. En su época dorada había tenido a todas las chicas atrás pero no le interesaban demasiado, tenía otras cosas más importantes en mente, como drogarse.
Al reconocerlo, entre canciones plásticas electrónicas a todo volumen y gin tonic, nos pusimos a charlar. Nos presentamos y me hizo una lista interminable (y aburrida) de toda la gente que teníamos en común.
Me dijo después de un rato que me había visto en la Biblioteca Nacional, en un recital gratuito de un músico experimental.
Me preguntó si hacía música o algo y le dije que sí, que tocaba la guitarra con efectos. El me dijo que tenía sintetizadores y aparatos que deberíamos juntarnos. Le dije que sí para sacármelo de encima.
Fuimos hasta la recepción en búsqueda de una birome y un trozo de papel, me anotó su email. Aún conservo ese papel. Aun sigue en mi lista de contactos, borrarlo sería sentir que muere de nuevo.
Esa noche, al irme, recuerdo que lo vi, dormido al costado de una escalera del hotel, al lado de un tacho de basura. Una botellita de cerveza pendía de su mano, medio llena, medio vacía.
Las pertenencias de una persona son meras mierdas que compra para intentar llenarse en el transcurso de su vida. Nada es realmente necesario ¿Libros? Están gratis en las bibliotecas ¿Reloj? ¿Quién quiere ser por propia voluntad esclavo del tiempo? ¿Televisor? Mejor no exponerse a los rayos mortales.
Las pertenencias son cosas inservibles que las personas amontonan a lo largo de muchos años. Cobran valor cuando esa persona muere, se tornan tesoros invaluables, en representaciones materiales de lo que esa persona fue; en fragmentos inertes de su historia. En un mapa de su vida. Íconos del muerto. En esa persona pero sin rostro.
De Ramiro tengo solo un papel, con su email. Nunca borré su dirección de mis contactos, sería sentir que muere de nuevo.
Recuerdo la noche en que lo conocí pobre chico, no lo reconocí. Estábamos en una fiesta en un hotel alquilado. El vestía una camiseta del Inter y me vino a hablar y lo evadí porque estaba hecho un harapo y no quería que las chicas me viesen con él, que ni sabía quien era hasta ese entonces.
“Vos ibas a mi misma facultad”- me dijo. Yo asentí y me fui a buscar un trago.
Al rato volvió y repitió la misma frase como un zombi e intenté evitarlo de nuevo pero me di cuenta quien era. No solo había ido a mi facultad (y dejado) sino que había ido a mi mismo colegio y había sabido ser el chico más lindo. En su época dorada había tenido a todas las chicas atrás pero no le interesaban demasiado, tenía otras cosas más importantes en mente, como drogarse.
Al reconocerlo, entre canciones plásticas electrónicas a todo volumen y gin tonic, nos pusimos a charlar. Nos presentamos y me hizo una lista interminable (y aburrida) de toda la gente que teníamos en común.
Me dijo después de un rato que me había visto en la Biblioteca Nacional, en un recital gratuito de un músico experimental.
Me preguntó si hacía música o algo y le dije que sí, que tocaba la guitarra con efectos. El me dijo que tenía sintetizadores y aparatos que deberíamos juntarnos. Le dije que sí para sacármelo de encima.
Fuimos hasta la recepción en búsqueda de una birome y un trozo de papel, me anotó su email. Aún conservo ese papel. Aun sigue en mi lista de contactos, borrarlo sería sentir que muere de nuevo.
Esa noche, al irme, recuerdo que lo vi, dormido al costado de una escalera del hotel, al lado de un tacho de basura. Una botellita de cerveza pendía de su mano, medio llena, medio vacía.
jueves, 8 de abril de 2010
Cielo profundo y muerte en gris
Encaja
Queda holgado
Retrocede
Y persigo
Y retrocede
Y no encaja más
Y se aleja
A cada paso mío
Un paso
La misma distancia
Infinita
Se reitera
Pero cada vez más lejos
De donde comencé a perseguir
De donde comencé a buscar
Me alejo dos pasos hacia atrás
Y se acerca dos
Y comenzamos de nuevo
Y allí pendiendo
Se mantiene
Estático
Y observa
Con risa burlona
No
No tiene cara
Pero sonríe
Con maldad
Y yo avanzo y retrocedo
Al pedo
El tiempo solo
avanza
Y no me espera
Me mata
Consume
Ríe de mí
Que doy vueltas
Como si fuese un difícil camino
Pero giro sobre mí mismo
Y allí pasan las horas
Y los días
Y el cielo profundo
Se aclara
Y vuelve a oscurecerse
Sin importarle mi existencia
Sin saber siquiera de ella
Que giro y avanzo y retrocedo
Y vuelvo a empezar
Cada vez más cansado
Y más muerto.
Queda holgado
Retrocede
Y persigo
Y retrocede
Y no encaja más
Y se aleja
A cada paso mío
Un paso
La misma distancia
Infinita
Se reitera
Pero cada vez más lejos
De donde comencé a perseguir
De donde comencé a buscar
Me alejo dos pasos hacia atrás
Y se acerca dos
Y comenzamos de nuevo
Y allí pendiendo
Se mantiene
Estático
Y observa
Con risa burlona
No
No tiene cara
Pero sonríe
Con maldad
Y yo avanzo y retrocedo
Al pedo
El tiempo solo
avanza
Y no me espera
Me mata
Consume
Ríe de mí
Que doy vueltas
Como si fuese un difícil camino
Pero giro sobre mí mismo
Y allí pasan las horas
Y los días
Y el cielo profundo
Se aclara
Y vuelve a oscurecerse
Sin importarle mi existencia
Sin saber siquiera de ella
Que giro y avanzo y retrocedo
Y vuelvo a empezar
Cada vez más cansado
Y más muerto.
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