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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un círculo perfecto (Parte III)


III

Pende un hilo de una taza,  del extremo visible se lee una etiqueta que indica el sabor del té, elresto está sumergido en la infusión.  La taza esta apoyada en mi escritorio pero no me pertenece. La mía tiene un águila polaca, esta tiene un lobo marino y dice Mar del Plata. Humea, huele rico. Cintia la levanta y sonríe. “Me mandaron a compartir la oficina con vos hasta que terminen de pintar y remodelar la mía”, dice. Yo sonrío o hago algo parecido con la boca y con toda mi cara. Transpiro, ella se da cuenta. De mi incomodidad, de mi olor, de mi miedo. Como si fuese un perro de policía en busca de cocaína.
Miro su oficina y esta aprisionada por paredes de yeso. Dos hombres entran con herramientas. Sus mamelucos son azules. Están teñidos de polvillo blanco. No usan barbijo. Pienso en sus pulmones, en sus venas, azules.  Pienso en la muerte y en edificios destruidos. Pienso en inundaciones (como si me adelantara a los hechos, como si tuviese una premonición) de agua azul al principio, marrón con el tiempo.  Imagino mosquitos revoloteando y dejando sus huevos en el agua infectada.
“A Vanesa la mandaron con el alemán”, me informa Cintia.  Mi sudor se seca, en un instante se torna frío. El alemán es Medina, así le comenzarán a decir, por su pelo rubio y finito, su altura, los ojos verdes, la tez rosada. Observo la oficina de Medina, mi nuevo enemigo. Se que Cintia me mira, quiere ver mi reacción. Mi cara tosca, fruncida por el enojo o la rabia. Por la violencia o la impotencia. La lejanía. Intento no darle importancia, simular.
Me surge un deseo de acostarme con Cintia, en forma de venganza. Venganza hacia Vanesa. Una venganza que no existe, nadie la sufre. “Todavía”, pienso con intención de moralizarme.
Esquivel escuchó, lo se. También sé que me mira, quiere ver mi reacción. Complotarse contra ese. 

domingo, 27 de febrero de 2011

Hiatus

Este blog lo tengo hace más de un año y medio y siento que llegó el momento de dejarlo por aunque sea un período sin una actualización constante y regular hasta nuevo aviso.
Si algún texto mío es leído por otro, será mediante alguna publicación tangible y obviamente avisaré por acá.
Un saludo.
Ariel Pukacz

jueves, 20 de mayo de 2010

Cocaína en la UBA

Abro con cuidado el celular para que la profesora no me mire mal y leo un mensaje que dice que soy un tarado por no haber sacado a pasear al perro pero salí apurado y me olvidé. No soy tarado. La pantalla me ilumina la cara y todo a mí alrededor.
La profesora sigue mostrando proyecciones y miro los rostros de mis compañeros en vez de la pantalla de tela plástica para ver si hay alguien que valga la pena, no lo hay.
Comienzo a responderle el mensaje a mi hermana pero me arrepiento y cierro el celular, en su lugar miro la hora. Faltan cuarenta minutos de clase y ya estoy claustrofóbico, aunque sea que prendan las luces por dios.
La profesora habla y señala las imágenes que están levemente fuera de foco y no puedo prestar atención porque me mareo, ya perdí el hilo de la clase hace como media hora y salgo un rato a tomar aire. Pido permiso e interrumpo la atención de todos mis compañeros porque estoy lejos de la puerta y salgo en puntitas de pie como si eso fuese a remendar el fastidio que generé. Salgo con la carpeta por si no vuelvo a la clase.
Lo pienso bien y no estoy saliendo a tomar aire sino cocaína pero primero paseo un poco por el pasillo y me arremango la camisa, por el calor y espero que no se me arrugue.
Un tubo de luz titila y genera un ambiente tétrico asíque me meto de una en el baño de hombres y me miro al espejo y mis ojeras son muy llamativas y resaltan mucho. Me pregunto si estaré enfermo o algo o si simplemente soy así. Me lavo las manos porque soy un fóbico y me encierro en uno de los cubículos donde hay inodoros y me siento sobre la tapa y saco una bolsita del bolsillo que esta prolijamente cerrada y tardo en desatarla y me acomodo el pelo que se me mete en los ojos.
Logro armar una línea finita en la carpeta y la jalo con violencia y el sonido que emite mi nariz me resulta desagradable y me doy cuenta de lo antinatural que es meterse cosas por la nariz pero no me importa y armo otra y la vuelvo a tomar con más fuerza.
Recuerdo la primera vez que vi tomar cocaína a alguien en mi vida. Luego de un recital fallido de la banda de una amiga, fuimos esquivando botellazos a la casa de un amigo en común que llevó en auto los equipos. Fuimos con calma, lento porque le había sacado el auto al padre y no tenía la edad para manejar.
Una vez en la casa de aquel chico estaba una conocida, hija del dueño de un canal de televisión que pasaban videos musicales que ya no existe. Pidió un plato y como una cocinera se puso a armar las líneas y a tomarlas de a una, con calma, despacio, como había manejado el chico el auto de su padre hasta su casa. Su nariz quedó embarrada, me dio impresión. Nunca supuse que tiempo después iba a hacer lo mismo en un baño de la facultad.
Los padres de mi amigo, Alan, estaban en Miami de segunda luna de miel o algo así.
De fondo sonaba Alice in Chains y yo estaba muy borracho y angustiado por una chica y me quebré en llanto y vomité y me quedé dormido en el baño y a la mañana siguiente cuando desperté, no se como pero estaba mi papá tocando el timbre y gritando que baje. Lo hice y me llevó en auto a casa y me insultó mucho. No se de donde sacó la dirección de mi amigo pero no me dio lugar a preguntárselo. Esa noche era mi fiesta de egresados del secundario y no pude tomar de lo asqueado que estaba de la noche anterior, me deprimí y me quedé en un rincón esperando que las horas pasasen.
Dejo de pensar en aquel primer acercamiento a la cocaína y miro los dibujos y frases que hay escritas en la puerta del baño.
“El Indie mató al rock”
“Punk is dead” y al lado dice “¿Por qué en inglés botón?”y al lado de eso el logo de Crass.
Una svástica mal dibujada, varios números de teléfono con frases del tipo “Me dejo coger, por favor llamame” y esa clase de bromas tontas.
Anoto un par de números por las dudas.
En la mitad de la puerta hay un dibujo hecho con marcador indeleble grueso.
Dice, Marque con una cruz:
Hetero: x x xxxx xxx x x x x x

Bi: x x xx x(pero nadie sabe) xxxx x

gay: x x xx xx xxx

Hago una cruz rápido en la hilera del medio, con miedo de que haya cámaras filmando o algo así y que todos se enteren.
Me tapo uno de los orificios de la nariz y jalo, luego hago lo mismo con el otro. Intento salir de ahí pero la puerta esta trabada y le pongo una patada con todas mis fuerzas y la bisagra de arriba se rompe y la puerta queda colgando. Me miro en el espejo y me limpio el barro.
No vuelvo a clase.

jueves, 22 de abril de 2010

Vivo en una carcel, vivo en Devoto

Vivo en una cárcel, vivo en Devoto
Peor aún, en Villa del Parque
Pero la sensación es la misma
De encierro
Ahogo
Un barrio al que llegan las peores líneas de colectivos
Un lugar aburrido, lejano a todo
Como zona Oeste pero con precios de capital.
Ni los deliveries del barrio llegan a mi casa

Vivo encarcelado, entre las rejas de mis ventanas y los gritos de mi vecino duro
que le pega a su pareja por haberla dejado embarazada
“Hijo de puta, vos vas a pagar el aborto. Te ponés loco por la merca barata que tomás” le aullaba ella una noche y él la golpeaba contra la puerta de vidrio. El guardia miraba en silencio, con la cabeza mas abajo que los hombros.

Vivo atrapado entre los maullidos de una gata alzada a la que nunca cojen y los kioskos que cierran a las 11.

Vivo en una isla, se llama Devoto
Peor aún, Villa del parque
me está matando de a poco
De aburrimiento
De soledad

Me están matando de a poco
Sus edificios inanimados
Sus casas viejas

Las viejas que baldean
Y me miran con desconfianza cuando paseo al perro
Ya me conocen
Pero insisten en seguirme con la mirada
Como si fuese la primera vez que me ven
Como si fuese a robarles

Ya conozco los sonidos de la cuadra
Desde las alarmas de los autos y los portones de los garages
Hasta los ladridos de todos los perros
Los gritos de las parejas que se llevan mal
Y los riffs thrasheros de mi vecino y su guitarra eléctrica

Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no lo voy a extrañar
Ya me voy a ir de ese barrio y no me van a recordar
Ya me voy a ir de ese barrio y lo voy a recordar
Como una cárcel
Prendida juego