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viernes, 2 de julio de 2010

FELIZCUMPLEAÑOS A MI (BLOG)

Guau! El blog cumple un año. No pensé que iba a tener tanta constancia (y tantos textos). Algunos mejores, otros peores pero sigo con las mismas ganas de seguir escribiendo y seguir actualizando.
A modo de cumpleaños y en un acto pedante de mi parte, me tomo el atrevimiento de hacer una lista de los mejores libros que leí en el primer semestre del año:

Fantasmas- Paul Auster
Invisible- Paul Auster

No country for old man- Cormac Macarthy

Llamadas telefónicas- Roberto Bolaño

Dublineses- James Joyce

Misery- Stephen King
Carrie- Stephen King

El libro de los abrazos- Eduardo Galeano

Last night on Earth- Charles Bukowski
Cartero- Charles Bukowski

Cosmetica del enemigo- Amelie Nothomb

Demian- Herman Hesse

Los pichiciegos- Fogwill

Era el cielo- Sergio Bizzio
Rabia- Sergio Bizzio

Leer y escribir- Ariel Bermani
El amor es la más barata de las religiones- Ariel Bermani

Literatura y otros cuentos- Martin Rejtman

Ji-Do- Antología de literatura contemporánea coreana

Yo necesito amor- Klaus Kinski

Rant- Chuck Palahniuk

jueves, 27 de mayo de 2010

Para Eduardo galeano

Era mi apoya vasos, estaba en la mesita de luz justo a la altura como para poner mi taza de té de todas las noches. Té de tilo porque no puedo dormir. Iván me recomendó que lo leyera, no podía no hacerle caso a un muerto. En vida no lo escuchaba, pero muerto, sus palabras se re significaban como si viniesen de un sabio.
Apoyé la taza en la fórmica de la mesa, agarré el libro y lo abrí en una página aleatoria

Mapamundi se llamaba el capítulo y decía:
“El Sistema:
Con una mano roba lo que con la otra presta.
Sus victimas:
Cuanto más pagan, más deben.
Cuanto más reciben, menos tienen.
Cuanto más venden, menos cobran”

No me decía nada aquel texto, pero seguí insistiendo. El libro de los abrazos, me pregunté porqué se llamaría así.
Aquel libro, mi posavasos, era para mí como tener un retrato de mi papá. No tenía ninguna foto de él. Aquel libro que no pude entregarle porque estaba con medio cerebro podrido, descansaba desde hacía meses en mi mesita de luz y por fin lo abrí, no se porqué. Decidí comenzarlo desde el principio. Rendir tributo a mi papá, a Iván y a aquella chica que lo leía en el hospital, no recuerdo su nombre. También tributo a mi mamá porque es escritora. Sí, para mi leer un libro era todo un ritual.

Me quedé tomando mi té y otro y después otro y me levanté para ir al baño y cuando me di cuenta el libro estaba terminado y volvió al lugar de siempre, la mesita de luz. De libro, nuevamente a posavasos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Eduardo Galeano:

"¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?"

Bukowski en jaque...