martes, 2 de marzo de 2010

Mr Lennon

Y cuatro tiros lo callaron.
Así murió el nuevo Jesús.
Así nació el nuevo Hitler.
Murió al lado de Judas.

Un personaje anónimo se ganó todo el odio del mundo.
Tan anónimo como el que te vende forros en la farmacia de cabildo y olleros a las 4 AM de un miércoles y te mira con envidia.

El nuevo Jesús no era inmortal. Un solo tiro, bien puesto, hubiese bastado.
La mística se intensificó. De Hércules a Zeus en un pestaneo. Su muerte le dio más vida. Leyenda.
Aquel gordito se cargó a un solo hombre. Hitler a seis millones de judíos y hay quienes lo siguen negando y quienes lo siguen apoyando.

Por eso visto una remera con la imagen de Mark Chapman.
Mató a un solo hombre y se gano el odio de la humanidad.
Una sola persona vale más que seis millones.

Y esa es la historia de la humanidad: gente intentando dominar a otra gente.
Cualquiera podría haber sido Chapman, hasta el que me vende forros en el Farmacity de Avenida Beiró. Podría haber sido yo.

Y Nueva York y el mundo lloró. Yo ni había nacido. Cuando me enteré, no me importó.
Nueva York lloró y siguió caminando y sus torres cayeron y muchas otras se levantaron y cuando me enteré no me importó. Era feriado, el día del maestro. Estaba bajando un disco de Flema del Napster.

domingo, 28 de febrero de 2010

Eduardo Galeano:

"¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?"

Bukowski en jaque...

viernes, 26 de febrero de 2010

Sabrás lo que es perder

Perdí mi fé en la raza humana
Por la indiferencia

Perdí mi fé en la raza humana
Por la traición, la mentira, la humillación

Perdí mi fé en dios
perdí la fé en mi mismo
por la mentira, la traición

Perdí mi fé en la raza humana
Perdí mi fé en dios
Perdí mi fé en mi mismo
perdí mi fé

Perdí


martes, 23 de febrero de 2010

En el avión

La comida era mala, tenía ese sabor industrial que te repite.
Estaba reteniendo la mierda desde la mañana, no había querido ir al baño en lo de mi amiga por respeto.
Un ruido constante, como a mar pero eléctrico decoraba el ambiente. Un mantra mecánico, que asimilaba como silencio.
La vista de mi ventana, como siempre que viajo, la turbina.
El pan era tan duro.

Preocupado, miraba hacia atrás, como si eso fuese a asegurar que mi guitarra estuviese a salvo en el maletero, varias butacas detrás.

Mis pies, hinchados. Incomodidad en las tripas.

Mi amigo durmiendo con la boca abierta, escupiendo olor a su vomitivo dormitar.

Unos quejidos, como de gato en celo.

Cada vez más fuertes
Cada vez más fuertes.


Mi amigo despierta.
El niño sigue llorando con sus gritos felinos.
Todo el avión mira al padre como si fuese el responsable del llanto de su pobre hijo.

Quiero dormir. Necesito dormir.
Hash & Tonic no es una buena combinación para antes de viajar en avión.

No quiero volver, no tengo lo que extrañar, lo que perder ni lo que llorar.
No quiero volver.
No quiero.
Que reaparezcan fantasmas.
Problemas que solo existen por aburrimiento, las rejas de mi ventana, la inseguridad, la soledad.

El niño sigue llorando, Más y Más fuerte.
Mi amigo me mira.

Me quiero morir- le digo.

Lo quiero matar- responde.

Le tiraría un pan o le pondría un tiro y apagaría su llanto por siempre, reventaría su pequeño cráneo- pienso.

Me pregunto si su mollera ya estará cerrada.
Le suelto a mi amigo un grupo de palabras que no distingue.

Se saca el auricular del iPod y le repito:

-Va a ser un buen cuento este viaje.

Asiente e intenta seguir durmiendo.

viernes, 29 de enero de 2010

J.D. Salinger (1919-2010)


El guardian en el centeno lo leí de más chico y me fascinó, el año pasado lei siete de sus nueve cuentos y me acomplejaron.
Tiene un par de libros más que no leí pero que algún dia...pero ahora...sí su hija hace las cosas mal...tendremos casi cincuenta años inéditos de Salinger por leer.

martes, 5 de enero de 2010

La Lluvia

Los incesantes redobles y rayos no dejaban hablar ni dormir, era un ruido continuo que desesperaba a los pobladores de…

Quienes tuvieron suerte, se subieron a los techos de sus casas, los caminos y cualquier cosa que hubiese quedado debajo ya había sido arrasada. Vehículos, animales, bebés, muebles, todo. Todo era llevado por un espeso mar marrón que se comía lo que pasase por delante suyo como un agujero negro hace en el espacio. Pero esto era más urgente y desesperante porque pasaba ahí, a la gente, no a planetas deshabitados.

No iba a cesar más- pensaban los pobladores, empapados y tiritando de frío y angustia por la acaudalada lluvia. Así, más de un ferviente creyente pensó que aquello era el Apocalipsis, pero no, era tan solo una lluvia densa y maldita.

Cadáveres comenzaron a flotar, como boyas pero de carne. Algunos boca abajo y otros boca arriba; con la ropa rasgada por la corriente o directamente sin ella. Muertos, crucificados en el agua, arrastrados hacia ningún lado.

Se generaban fuertes olas cuando el agua roñosa chocaba con furia contra las paredes de las casas, por la precariedad, algunas llegaron a desmoronarse y a formar parte de ese todo que avanzaba como El Golem. Pero esto no era Praga, aunque cerca.
Días o semanas más tarde, la lluvia comenzó a disminuir, pero el pueblo estaba muerto. Los techos estaban colmados de cadáveres, por la inanición o hipotermia y el suelo, completamente húmedo, también estaba lleno de cadáveres amontonados y casas destruidas.

Los pocos sobrevivientes se encargaron de arrojar a los hombres muertos a una fosa común y refrigerar como podían los cadáveres de los jóvenes para alimentarse de ellos y a las jovencitas a violarlas, ya que vivas no hubiesen accedido, era su oportunidad.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cuentos verdes 2009-2010

Un buen año fue. Feliz año a quienes lo merezcan.
Les desea.

Ariel Pukacz ex ganesha zine/ cuentos verdes.


sábado, 26 de diciembre de 2009

Noche en Kika

Suena Lords of the new church pero yo prefiero a los dead boys, sigo sorbiendo del vaso con la ilusión de exprimir un poco más de gin o de agua tónica de los hielos sin un buen resultado. Una chica se me acerca y me dice que me conoce de una fiesta en la casa de no se quien. Le digo que puede ser pero no me acuerdo de ella.
El Dj que se parece a Marc Bolan pone I´am a Cliche de X Rays Spex pero es demasiado pesada y la cancela con No Feelings de los Sex Pistols pero yo prefiero escuchar Public Image Limited.

Sigo esperando que aparezca alguna banda en escena pero todavía están los plomos organizando cables y amplificadores.

Una chica me mira pero se interpone una muchedumbre en el medio y la pierdo de vista, intento ubicar a mis amigos pero están cerca de la cabina del dj charlando con él y no me interesa.

Me percato de que la bola de espejos no tiene forma de bola sino de camello y que no gira, estática refleja las luces que le apuntan los cañones y los lasers del boliche.
Se me acerca de nuevo la chica que conocí en una fiesta de la que no me acuerdo y me pregunta si quiero ir a la casa. Me quedo pensando un poco y me dice que tiene cocaína. Sigo sin responder y me dice que es alita de mosca. No le creo pero llamo a mis amigos y vamos.

Vive en un departamento sobre Libertador y nos cuenta que sus papás están en Miami porque quieren comprar unas propiedades porque están muy baratas por la crisis. Yo no respondo nada, me dedico a tomar. Le vaciamos la bolsa y me dispongo a irme.
Se me tira y le digo que no, gracias, que soy gay. No queda satisfecha con la respuesta.


Nos quedamos un rato más, todos en silencio, incómodo. Ella comienza a hablar y a presumir. Yo estoy duro y mis amigos también. No la escucho me pongo a pensar en todos los problemas que tuve durante el año. Miedo a no terminar la carrera, a no aprobar ética y deontología, al fracaso, a no conseguir trabajo, a la muerte, a que me roben, a que me traicionen, a esperar colectivos, a que me humillen, a morir.
Ya está, el año ya pasó.

Me tomo un taxi y me fijo recién adentro si tengo plata suficiente. La tengo. Va muy rápido y me comienzo a sentir mal, con la presión baja pero resisto. Escucha muy fuerte una banda de cumbia peruana que en otra situación hubiese disfrutado. Falta un buen rato para llegar a casa. Mierda, necesito dormir.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Dos cuentos en antología

Hola, dos cuentos míos que no están ni estarán en este blog fueron incluídos en la antología Continuidad de las Voces de la Editorial De los Cuatro Vientos.

Los textos están incluidos en el tercer tomo de la antología (el azul) y se llaman: Egresados 2001 y Lo peor de Peter Frampton antes que charlar en el colectivo.

No se donde se consigue pero yo tengo copias para realizar trueque, regalar si me cane bien o vender a $20.

arielpukacz@gmail.com

Beso.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Texto nuevo parte II

El cielo estaba verde como de costumbre, unas angostas nubes naranjas lo atravesaban y un ínfimo y lejano sol se mostraba tímido en lo más alto del cielo, medio oculto por otras nubes.

Los cinco avanzaban. Marchaban con el mismo ritmo y con sus pies sincronizados; en cámara lenta como una mala película de acción. Alineados en silencio se dirigían a algún lado. Lázaro fumaba, el cigarrillo colgaba de sus labios; Caín tenía las manos en sus bolsillos; Anton escuchaba música, probablemente algún tema mal ripeado de Million of Dead Cops; Ian iba en uno de los extremos y Cormac en el otro.

Siguieron caminando hasta llegar a la plaza central, no lo tenían previsto. Observaron la gran estatua en bronce o algo parecido de L.L Zamenhof. Lázaro tiró la colilla de su cigarrillo que se había consumido hacía una cuadra, siguió caminando, los demás lo siguieron trotando para alcanzar su ritmo.

Ian miró su reloj, escuchó un pitido, su reloj le estaba avisando que eran las siete. Al mismo momento comenzaron a sonar las sirenas. Su aullido provenía de diferentes lugares. El toque de queda había comenzado, tenían quince minutos para abandonar las calles y volver a los suburbios, estaban lejos. No era problema de la policía.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Texto nuevo

Su parca estaba húmeda por la lluvia, como una vagina después de ser usada. Sentado en el suelo de cemento intentaba concentrarse pero no podía por los lejanos y reverberados goteos de los caños oxidados de aquella fábrica que usaba de refugio.
Manoseó su cabeza rapada, sintió los cortos y ásperos pelos pasar a través de sus dedos. Acarició la uña enganchada de su pulgar y manoseó el filtro del cigarrillo, dejándolo negro de roña. Le dió una profunda pitada.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Talvez el amor de mi vida fuma Philip Morris de diez

Me costó hacerme de un asiento en el colectivo, la última fila, la que más sufre el ruido del motor. Frente a mí estaba sentada una chica, hermosa. Mentón perfecto, labios perfectos. Su nariz no.

Llevaba unas cartulinas en una bolsa, su cartera negra de cuero o imitación y una carpeta con folios llenos de hojas. Se comía la uña del dedo índice de la mano derecha, miraba por la ventana mientras lo hacía sin prestarle atención a nada en particular. Miré las mías, seguro estaban mucho peores.

Acomodó su pelo detrás de sus orejas y siguió masticando su uña.
Hizo un paneo por el colectivo, me escaneó y siguió mirando. Abrió su cartera y corroboró si le quedaban cigarrillos. Philip Morris de diez, lo único que supe de ella, de sus gustos y preferencias. Fumaba Philip Morris de diez y se comía las uñas.
Se paró y toco timbre.
Ahí bajaba otro amor de mi vida.
Philip Morris de diez