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martes, 2 de agosto de 2011

POEMAS EN STAY HUNGRY STAY ANGRY Y NO TE CONFORMES CON NADA




MI NUEVO FANZINE STAY HUNGRY STAY ANGRY Y NO TE CONFORMES CON NADA SE CONSIGUE EN:

DISQUERÍA VERTIGO: Cabildo 2040 - Local 69 - Galería Boulevard Los Andes

LIBRERIA PURR: Av. Santa Fe 2729, local 32
...
ESPACIO MOEBIUS: Bulnes 658

FERIA DEL CIRCULO FELINO.

los deje a consignación a dos pesos, no se a cuanto los venderan. También los pueden pedir por acá y se los mando o vemos que onda.

arielpukacz@gmail.com

INDICE DEL ZINE:

-INTRO

-TEXTOS PARA REFLEXIONAR

-ENTREVISTA AL CINEASTA/DOCUMENTALISTA JEM COHEN

-HISTORIA DE SST RECORDS (BLACK FLAG SONIC YOUTH; MINUTEMEN; HUSKER DU; DINOSAUR JR, ETC)

-POEMAS

-RECETA DE TE CHAI

-BIOGRAFÍA DE L.L. ZAMENHOF (CREADOR DEL IDIOMA ESPERANTO) Y DE LA ISLA DE LAS ROSAS (PLATAFORMA ARTIFICIAL CON INTENCIÓN DE SER PARQUE TURISTICO QUE DECLARÓ SOBREANÏA EN LOS AÑOS 60s).

-HISTORIA DE LA GUITARRA TRAVIS BEAN DE MASTIL DE METAL, UNICA EN EL MUNDO UTILIZADA POR CAPOS COMO LOS SONIC YOUTH Y STEVE ALBINI.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Texto nuevo parte II

El cielo estaba verde como de costumbre, unas angostas nubes naranjas lo atravesaban y un ínfimo y lejano sol se mostraba tímido en lo más alto del cielo, medio oculto por otras nubes.

Los cinco avanzaban. Marchaban con el mismo ritmo y con sus pies sincronizados; en cámara lenta como una mala película de acción. Alineados en silencio se dirigían a algún lado. Lázaro fumaba, el cigarrillo colgaba de sus labios; Caín tenía las manos en sus bolsillos; Anton escuchaba música, probablemente algún tema mal ripeado de Million of Dead Cops; Ian iba en uno de los extremos y Cormac en el otro.

Siguieron caminando hasta llegar a la plaza central, no lo tenían previsto. Observaron la gran estatua en bronce o algo parecido de L.L Zamenhof. Lázaro tiró la colilla de su cigarrillo que se había consumido hacía una cuadra, siguió caminando, los demás lo siguieron trotando para alcanzar su ritmo.

Ian miró su reloj, escuchó un pitido, su reloj le estaba avisando que eran las siete. Al mismo momento comenzaron a sonar las sirenas. Su aullido provenía de diferentes lugares. El toque de queda había comenzado, tenían quince minutos para abandonar las calles y volver a los suburbios, estaban lejos. No era problema de la policía.