viernes, 13 de agosto de 2010

ENTREVISTA A JEM COHEN

Jem Cohen nació en Kabul, Afghanistán. Vivió su infancia en Washington DC donde fue parte de la escena Punk/Hardcore y luego se mudó a Nueva York.
Conocí el trabajo de Jem Cohen gracias al documental Instrument sobre mi grupo preferido, FUGAZI. En 2007 se proyectó en el BAFICI gran parte de su filmografía y vino a dar charlas.
En ese entonces comenzaba a estudiar periodismo y ya tenía hacía rato un fanzine llamado Ganesha.
El área de prensa del festival no me dejó entrevistarlo comodamente en sus instalaciones y el cedió humildemente a una entrevista en las escaleras del Abasto, frente al supermercado COTO.

Hay muchos escritores que me influenciaron y me dieron ganas y motivos para escribir, como también mis raíces judías, mi sobrina, edificios destruídos, la droga, Polonia, relaciones fallídas, la traición, el egoísmo, el sexo hardcore y muchas otras cosas. Pero el cine de Jem Cohen es mi mayor influencia,lejos y también él como persona, como ejemplo de hacer lo que uno queire sin preocuparse por los beneficios económicos.

Aca les posteo la entrevista que le hice y que guardo con nostalgia.

Es poca la gente que entra a este blog, pero si les gusta lo que escribo, haganse el favor de leer la entrevista y buscar en youtube videos de sus filmaciones. Creo que es una forma bastante gráfica de entender lo que escribo.

Si alguien le intresa tengo para copiarles el documental sobre Fugazi Instrument, Chain y su mejor película, Lost Book Found. Esta última fue disparador de una novela que vengo escribiendo hace año y medio.



ENTREVISTA A JEM COHEN.

martes, 10 de agosto de 2010

Filippo

El origen de este texto es un ejercicio. Cada uno tenía que escribir un secreto en un papel y el docente los leía. Entre todos votábamos los dos mejores.
Uno fue que alguien metió a su gato en un microondas para secarlo y murió. El otro que un chico se masturbaba en clase.
Debíamos elegir una de las dos anécdotas y redactar dos textos: Uno al estilo de EL GATO NEGRO de Edgar Allan Poe y otro al estilo de Si, ¡Pero puede hacer esto la máquina a vapor? de Woody Allen.
Acá está mi versión, intentando imitar a Edgar Allan Poe de la anécdota del gato en el microondas.
Un beso
a.-


Yo quería una caja envuelta en un papel floreado. Una caja, cuadrada que contuviese
algo dentro que no supiese lo que era. Llenarme de nervios y romper el papel y la caja y encontrar un tesoro. Pero no. En lugar de lo que yo quería, una sorpresa, me dieron a Filippo. Nunca había visto un gato en mi vida. Al principio me dio impresión, no tenía idea de que existiese algo así. Se lamía las patas y ronroneaba.
Filippo tenía una oreja blanca y el resto de su cuerpito era negro. Tan oscuro como
cuando cierro los ojos.

Lo abracé y todos en mi familia suspiraron, pensé que les había pasado algo.
Rápidamente nos hicimos buenos amigos, pasaba todo el día con Filippo. No quería ir
al jardín, no quería ir a la casa de mis compañeros, no quería mirar los dibujitos. Sólo quería jugar con Filippo.
Lo acariciaba, lo mimaba. Incluso le hice un collar con un piolín y fideos pintados de colores.

Mi vida se basaba en Filippo, lo adoraba. No podía creer que existiese un animalito
así. No quería conocer ningún otro gatito, sólo a mi Filippo.
Un día, estaba acariciando sus cortos y suaves pelitos y se me ocurrió bañarlo. Llené
la bañadera de agua tibia e hice espuma para que le resultara más divertido su primer
baño. Cuando quise soltarlo en el aguita, me rasguñó. De mi mano comenzó a brotar
sangre, sangre negra. No era como en las películas que mi mamá y mi papá no me
dejan ver.

Lo empujé de mi falda al suelo. Filippo gritó y se fue corriendo. Me quedé en silencio mirando la sangre que chorreaba de mi mano y me manchaba el vestido rojo hasta que llegó mi mamá y me limpió y maldijo a Filippo. Pobre Filippo pensé al principio, pero después me sentí ofendida y no quise verlo por un tiempo.
Venía y se frotaba a mis piernas y lamía la herida de mi mano.
Filippo era malo, muy malo.

Decidí que Filippo tenía que pasar por lo mismo que yo, agarre mi tijera, la que corta con forma de zigzag y le corté la punta de su orejita blanca. El gatito lloró mucho. Mi papá me retó y mi mamá llevó a Filippo a la veterinaria.

Tuvo su oreja vendada unas cuantas semanas. Filippo ya no era lindo, ni bueno.
Un día, sábado, me desperté con ganas de hacer las paces con Filippo. Hacía bastante
que no hablaba con él, desde que tenía esas feas y sucias vendas en su cara.
El solcito entraba por la ventana y ocupaba solamente el pedazo de sillón en el que yo solía sentarme a acariciar a Filippo. El lugar donde el dormía todo el día.
Filippo no estaba ahí. Se había escapado.

Lloré muchos días hasta que me acostumbré a su ausencia. Tiempo después reapareció. Gordo, muy gordo. Lo llevamos al veterinario con mi mamá y me enteré lo peor, Filippo era Filippa y estaba embarazada.
Me sentí engañada todo ese tiempo, mentida. Me había abandonado y al volver no
era más él, era ella y estaba fea y con otros gatitos dentro suyo que no quería conocer.

Como había dicho, sólo quería a Filippo, que ya no era él, no quería conocer otro
gatito. Todo mi amor era para él, que ya no era él.
No quería mas a Filippo, ni a Filippa ni a sus gatitos.
Agarré a la gorda y fea gata del cogote y la solté en la bañadera, prendí el agua y
comenzó a maullar como nunca. Una vez empapada e histérica, le solté una toalla
encima y la encerré dentro.

Metí a Filippa en el microondas para darle una linda secada. Eléctrica. Filippa se
convulsionaba y sus gatitos, dentro de su panza, también. Comenzó a salir un olor feo
del microondas, a pelo y carne asada.
Filippa gritaba, aullaba de forma tan aguda que tuve que tapar mis oídos. También
cerré mis ojos para no ver como su piel perdía su pelo y se tostaba. Ya no me
animaba a dejar escapar a Filippa, me había arrepentido pero tenía miedo de que
me rasguñiara de nuevo. Filippa, la gorda y fea de Filippa y sus feo bebitos, estaban
muertos.
Mi mamá llegó y se desmayó, mi papá me retó mucho. Me mandaron con un señor al que visito ahora, todas las semanas. El me pregunta como estoy.
Nunca pudimos olvidarnos de Filippa, porque cada vez que abrimos el microondas,
no es olor a muerte lo que sale, sino sus agudos aullidos.

sábado, 31 de julio de 2010

No es hacer lo que uno hace, uno intenta

Me preguntaste que es lo que más disfruto hacer en el mundo
Y te dije
Pensar
Escribir
Leer
Caminar
Mirar
Coger
En ese orden
Vos me dijiste que
A vos te gusta intentar coser
Y me pareció tierno
Y cierto
Porque yo también intento
Solo intento
Hacer las cosas que disfruto hacer en
El mundo.

miércoles, 28 de julio de 2010

La inseguridad de la cama

Tu cintura flaquita
Debería ser la envidia
De cualquier chica
Y así es
vos no estas cómoda y te sentís observada
Por eso me decís que preferís quedarte en casa
Porque a la larga
Lo que vamos a hacer es
Volver tarde y cansados
A coger
Y charlar un poco
Y si estoy de humor
Mimarnos
Un poco nomás
No sea cosa que me enamore
Y tenga que dejar de verte

Corredor de larga distancia

El pavimento
Pisado
Por miles de personas
Que no conozco
Queda
Atrás
Y pavimento
Sin pisar
Todavía
Por mí
Sobra delante
Y en algún momento será viejo
y los árboles
quedan detrás
junto al pavimento
y los autos
y la gente
y huyo de todos ellos
que se funden juntos
en un todo
sin importarme que pasa con ellos
porque
quedaron
atrás
y solo miro
los que todavía son nuevos ante mis ojos
los que no conozco
pero que brevemente serán viejos
y olvidados
y pienso en no tropezar
y en seguir
corriendo

martes, 27 de julio de 2010

correr, viajar, esperar,

La puerta abierta
el colectivo me espera
impaciente
porque la luz lo apura
y corro y transpiro
para subir
y las vocinas me abuchean
y las puertas se cierran detrás mío con un sonido industrial
imposible de imitar
y agradezco
y pago y busco un asiento o una novia
con la mirada
y no hay
ninguna de las dos cosas
pero logro mirar por la ventana
y los quioscos
y los carteles
y los afiches
y los postes de luz
pasan
y los olvido
y los dejo atrás
como a tantas cosas
algunas que me hacían mal
y me miento
no las abandoné
me siguen reverberando dentro
como una licuadora rota
pero intento hacerme creer
que estoy bien
y se sube el policia de los boletos
y me firma con un mamarracho rojo
el mío
y lo guardo como un tesoro
dentro de un libro
que nunca terminaré
El colectivo sigue su recorrido reiterativo
y me bajo en cualquier lado
porque no me dirigía hacia
ningún lugar en particular
y cruzo la calle
y espero volver a hacer
el recorrido a la inversa

domingo, 25 de julio de 2010

Oxidado y fuera de foco como metales olvidados y fotos perdidas

Entre los dos no hacemos uno
Me dijiste
Y me reí
Porque era verdad
Estábamos perdidos
Y tristes
Y asustados
Pero juntos
Pero no hacíamos uno
Ni con todas
Nuestras partes juntas
Y mezcladas
Y pegadas
Con precisión
Fueron mis fallas
No las tuyas
Las que hicieron
Que esos pedazos sean miles más
Incontables fragmentitos
De nosotros
Mezclados
E irreconocibles
No intentes limpiar
Te dije
Esto ya no tiene arreglo.

sábado, 24 de julio de 2010

El billete de dos pesos

Alex: Paré en un quiosco a comprarle cigarrillos a Ramiro antes de llegar a su casa, me había pedido por mensaje de texto.
Aproveché y me compré un alfajor nuevo que había salido, compro todas las golosinas nuevas. Siento que si no las pruebo talvez me esté perdiendo de algo muy increíble.
Cuando el quiosquero me dio el vuelto me quedé mirando los billetes, no conté si me había dado bien o mal el vuelto. Me quedé hipnotizado mirando el billete de dos pesos de arriba de todo. Tenía una inscripción en azul, torcida y lavada. El billete era casi inútil, tan gastado que era suave, negro de haber pasado por tantas manos. Me quedé mirando el billete porque me pregunté si ese billete ya había pasado antes por mis manos. No recordaba el número de serie pero por alguna razón recordaba el billete.
Salí del lugar y volví a entrar antes de que la puerta de vidrio llena de calcomanías de marcas se cerrase porque dejé lo que había comprado en el mostrador.


Ramiro me abrazó, nunca nos habíamos abrazado. Creo. Pasé directo a su habitación, su perro me acompañó todo el trayecto saltando y ladrándome para que lo saludase. No lo hice.
Entramos a su habitación, era un chiquero. Estaba tomando Pepsi del pico de una botella de litro y medio de vidrio.
El perro se coló con nosotros y se puso frenéticamente a oler todo.
Su tacho de basura estaba en la mitad de la habitación, era de metal y estaba abollado. Rebalzaba de basura: latas de gaseosa, papeles y preservativos. Nunca ponía bolsita para la basura. La empleada tenía que juntar con las manos los forros llenos de semen.
Me desplomé en su cama y salió una nube de polvo como había pasado hacía tan solo unos días en el telo cuando Cinthia golpeó la frazada.
Nos pusimos a hacer música con uno de sus sintetizadores y bases de batería con un programa que tenia en su computadora.
Hicimos una improvisación desarticulada durante un buen rato hasta que nos cansamos del ruido y nos sinceramos con nosotros mismos, estábamos haciendo mierda. Por ser dos y con aparatos no éramos tan buenos como Suicide. No éramos tan buenos como nadie, no éramos buenos. No éramos nada.

Le pedí prestado un controlador midi para hacer la música de un cortometraje que estaba editando para la facultad. Nunca más se lo devolví, no llegué a dárselo. Más de una vez pensé en devolvérselo a su padre pero para el sería solamente un objeto y para mi tenía un gran valor, sentimental y también útil. Una de las octavas no andaba del todo, nunca la mandé a arreglar, quise conservarlo exactamente como me lo había dado mi amigo. Alterarlo sería pisotear su memoria de algún modo.

Después de tocar se puso a tomar de la botella de Pepsi que tapó mal y me la pasó sin preguntarme si quería pero acepté y le di un sorbo.
-Antes que el perro.- dijo Ramiro. No entendía de que hablaba.
-Dale, agarrala antes que el perro- repitió y me quedé mirándolo sin comprender.
¿Me haces el favor de agarrar la tapa antes de que el perro se la coma Alex?
La levanté y la ajuste a la botella de Pepsi de dos litros. No la limpié.
Ramiro me contó que estaba participando de varios concursos literarios con sus cuentos y que todavía no había tenido respuesta positiva de ninguno. Estaba un poco decepcionado. Le dije que no se desesperara, que creyera en sus textos. Pero era yo el que no creía en lo que le estaba diciendo.

jueves, 22 de julio de 2010

HOY DESDE LAS 23 EN MI.CASA. CICLO MENSTRUAL

HOY LEO. ES GRATIS. POR LA DIRECCIÓN MANDEN MAIL A arielpukacz@gmail.com



Lecturas°
...
M
http://nuncahableconbobdylan.blogspot.com/

Malgosia L.
http://comoescupitajosenlacara.blogspot.com/

Ariel Pukacz
http://cuentosverdes.blogspot.com/

Cabeza de Tornado
http://www.flickr.com/cabezadetornado


Manos de Travesti
http://manosdetravesti.blogspot.com/

Jotge Ignacio Huarte (El Baterista que escribe)
http://dedicatoriasypajas.blogspot.com/

Abdul
http://alpedopoesia.blogspot.com/


Sofía Catástrofe
http://androgenorexia.blogspot.com/

... y más

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Bandas °

Cassette Salvador
http://www.cassettesalvador.com.ar/

+
Bosques
http://www.myspace.com/losbosques
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Música°

dee shei
Marselo Retroporno Soundsystem

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Birra°

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Dibujitos°

Cabeza de Tornado
http://www.flickr.com/cabezadetornado

MalHecho
http://www.flickr.com/mal_hecho

Raleria Vios

lunes, 19 de julio de 2010

Mail de rechazo N°...

Estimado ariel pukacz:
El Comité Editorial ha evaluado tu proyecto - obra "Early Grey" y más allá de su valor literario ha decidido no publicarlo.
Nuestras puertas quedan abiertas para futuros proyectos.
Gracias por confiar tu obra a nuestros editores.

Cordialmente,
RANDOM HOUSE MONDADORI

domingo, 18 de julio de 2010

HELP

Terminé mi segunda novela, titulada Early Grey.
Estoy comenzando la tercera, llamada Flâneur.

Busco editor.

miércoles, 14 de julio de 2010

Martinez y ruptura

Iván: Y llegamos al río, me dijo que no estaba enamorada de mí y se fue. La vi deshacer el camino que habíamos hecho juntos hasta ahí, tomados de la mano. Ahora sé que su puño, cerrado contra el mío, llevaba dentro una daga con un filo muy real y cruel, lleno de hipocresía y mentira.

Me quedé ahí parado, como un boludo. Si saber que hacer o que decir. Miré el agua putrefacta. No quería estar ahí, solo; Pero ahí estaba, sólo.
Caminé por Libertador con la esperanza de que volviese corriendo hacia mí, pero solo me topé con skaters y nuevos ricos en Mini Cooper.
Me perdí por unas callecitas de adoquines, caminé por la mitad de ellas, con la intención de dejar a un lado la tristeza y apreciar la belleza de aquel barrio que es mejor que el mío. No pude. Pero no lloré. Me consentí con un alto cucurucho de Vía Flaminia.

Lo llamé a Alex, necesitaba hablar con alguien. Estaba trabajando, ocupado.
Seguí con el cucurucho, esperando que todo se solucionase o aunque sea concluya, sin saber en verdad que carajo esperaba realmente.