martes, 30 de noviembre de 2010

EL JUEVES LEO GRATIS

Grati$ para vos
desde las 23.00 hs. PEDIR DIRE POR MAIL A arielpukacz@gmail.com

Lleguen tempranito! que tipo 1 arranca la poesía de la mano de


Ariel Pukacz
http://www.cuentosverdes.blogspot.com/

Chanelle Noirhttp://diariodeunap.com.ar/

Enzo Plaga
http://www.temporadaplaga.blogspot.com/

Moris
musicademaurooris.blogspot.com

poesiademaurooris.blogspot.com

João Moojen /from brazzzil/

Kabán
http://rompoel-loop-conestebeat.blogspot.com/

Felipe Saez Riquelme / from Chile /

Ioshua Cumbiagei
http://www.pijabirrafaso.blogspot.com/

Malgosia Ludwig
http://comoescupitajosenlacara.blogspot.com/

y quien se cope, hay microfono abierto!



Tocan en vivo

Marselo
http://www.purevolume.com/marselo

Tryfex + kwk


It´s all happening
www.myspace.com/8itsallhappening8

El pistolero Garcíahttp://www.myspace.com/elpistolerogarcia




Fotos!

Austria y Soler
http://www.austriaysoler.tumblr.com/

Vomitito
♥ Oveja Psicodélica
http://www.ovejapsicodelica.blogspot.com/

Klaus
http://www.flickr.com/pupilasgustativas

Suicidio en masa de cualidades superyóicas contraproducentes / ortivez general/ delirios/se regala antídoto para el exceso de inflamación de tumor no tan beningo en el sector del chakra E.G.O
= ♥Amor♥
(del posta)

lunes, 15 de noviembre de 2010

EL MIERCOLES LEO




PAPELES BLANCOS-CICLO DE POESÍA
MIERCOLES 17 DE NOVIEMBRE EN LA RATONERA CULTURAL (Av. CORRIENTES 5552) DESDE LAS 21.30.

LEEN:
ARIEL PUKACZ
MARTÍN SANCHEZ
DANIEL OBLITAS
PIPO LERNOUD

Música:
LA TIROLESA

VALOR DE LA ENTRADA: 10$

jueves, 4 de noviembre de 2010

Página 6 a 8

Despertó temprano en la mañana, serían las ocho, miró la habitación y era más horrible de lo que la podría haber imaginado, pero el sol profundo la iluminaba y encantaba un poco.

Todas las camas estaban vacías, abandonadas y sin hacer. Se asomó al pasillo y Aga no estaba y nadie había en su lugar. Sacó de su mochila su cepillo de dientes y los lavó en el baño que hasta ese entonces no conocía. Los azulejos eran azul oscuro y pendía de un desprolijo cable, una bombilla en el techo. La frescura en su boca hizo que se despertara un poco más y abandone ese horrible lugar.

La calle estaba húmeda y él se encontraba lejos de todo o aunque sea así lo sentía porque no conocía el nombre de ninguna calle de ningún rincón, de nada en esa ciudad nueva. Le atemorizaba, no porque fuera en verdad siniestra sino porque era nueva, nueva para él y no sabía que esperar de un lugar desconocido. Era tan remota como el África o Marte.

Era domingo y estaba nublado, una neblina acariciaba el suelo como rezago de una profunda lluvia en la que no se había visto involucrado.
Marín escaló las pesadas calles de adoquines, los autos no pasaban y el único ruido que escuchaba a lo largo de la primera cuadra fue el de un cartel oxidado que colgaba de un local y se movía lentamente como el péndulo de un hipnotizador. Caminó el barrio, perdiéndose por todos lados hasta llegar a un extraño pasaje en el que se sumergió sin pensarlo, sin saber cuan peligrosa o arriesgada era su decisión.

Las paredes terminaban en un frondoso alambre de púas que lo hizo sentir en un campo de concentración. Los ladrillos a la vista parecían venirse encima de él y los graffitis que contaminaban las paredes maltrechas no decían nada interesante, frases a favor de la marihuana y un buen dibujo de Van Gogh fumando.

El ruido de los colectivos, cientos de colectivos tirando un humo negro que tardaba varios segundos en desaparecer mientras el percutido sonido de los miles de zapatos y de miles de charlas por celular y de miles de accidentes y de ambulancias lo inquietaban y confundían. Un desorden abyecto al que no estaba acostumbrado lo abrazó y tironeó de él, sintió que me desmembraría o que le explotaría la cabeza si no avanzaba y dejaba o intentaba dejar, el ruido y movimiento atrás.

Caminó hasta llegar a San Martín y avanzó derecho hasta toparse con otro pasaje donde dos viejas prostitutas esperaban sin ningún tipo de ansiedad, clientes. Charlaban entre ellas y no llegaban a llamar la atención. Estaban vestidas de civil pero sus operados pechos y cirugías en sus caras mutiladas las delataban como viejas conocedoras del oficio más viejo del mundo.
Frente a ellas, cruzando la calle se encontraba un salón de toda una cuadra, el cartel de neón destruido decía Harrods. Marín cruzó y apoyó su mano sobre el sucio y opaco vidrio para ver hacia adentro. Un gastado suelo de madera e imponentes columnas era el único paisaje del lugar pelado y vacío. Siguió mi camino hasta toparse nuevamente a la Plaza San Martín. De nuevo en Avenida del Libertador, sintió que su circuito por Buenos Aires se reduciría a un perímetro de diez cuadras así que decidió ir más allá y atravesó la plaza y atrás quedaron sus vagabundos y granaderos que cuidaban la bandera a media asta en el monumento de los caídos de la guerra de Malvinas. También los empresarios y vendedores, motoqueros y taxistas quedaron atrás. Marín avanzó y cruzó con el semáforo en verde, esquivando autos. Subió de nuevo a Libertador y caminó derecho hasta la flor metálica.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL JUEVES LEO

Leo yo y otra gente, toca un gran grupo llamado Bosques o otros que nunca escuché.
Si quieren ir manden mail a: Arielpukacz@gmail.com

Beso
a.-

lunes, 1 de noviembre de 2010

Página 3 a 6

Subió la dura y empinada escalera arrastrando la valija por los peldaños, al subir corroboró que su equipaje estaba destruido. El lugar estaba en completa oscuridad, no sabía por donde comenzar a buscar el interruptor de la luz. Se chocó con lo que parecían ser bicicletas y luego con lo que sintió en sus rodillas como un taburete.
El ruido hizo que alguien se levantara y prendiera la luz.

Una chica morocha, bastante alta se apareció vestida con unos cortos shorts amarillos y una remera de manga larga negra gastada, llevaba una estampa tan lavada que apenas se entendía que era el rostro de un anciano.

Él no pudo comprender el color de sus ojos porque los tenía muy cerrados, como un topo. La luz se los estaba haciendo arder a ambos, de todos modos se quedaron un rato observándose en silencio. Podría haberla violado si hubiese querido, pero claramente él no era eso. Le resultó extraño que dejaran la puerta del hostel abierta, podía entrar cualquiera, como había hecho él. Pero él no era cualquiera, era un huésped, pero ella no sabía quien era, era un cualquiera todavía. Podría haber robado el hostel, abusado de ella y seguir siendo un cualquiera, pero prefirió ser él. Comenzar siendo él en Buenos Aires.

-¿Quién sos?- preguntó.
-Marin- respondió y dejó de ser un cualquiera.
-¿Quién?- volvió a preguntar y se acercó unos pocos pasos, como entrando en confianza.
-Marin, reservé una habitación acá, creo.
-Una cama, las habitaciones son compartidas. Según tu reserva pediste un lugar en una habitación de ocho personas.

Un lugar- pensó- estaba pagando por un lugar.
-El check in era hasta las nueve de la noche, son las doce pero no te voy a dejar en la calle.
-Gracias.- dijo Marín, mirándose los gastados borceguíes azules, prestados.- Marin- volvió a decir.
-Sí, sí escuché. Te tengo que cobrar un punitorio por llegar luego del check-in.
-Está bien- dije y sacó de su mochila el bolso con su documentación y dinero.
-Aga- dijo y sacó de debajo del mostrador una sábana y una frazada. No le cobró.
-¿Aga?
-Es mi nombre- respondió seca- podés dejar tus valijas acá para no despertar a los demás huéspedes. Tu habitación es la ocho.- Le dio la llave, que estaba atada a un piolín y a una chapita pintada de azul con esmalte sintético y un ocho pintado torpemente con corrector blanco.

-Gracias- dijo Marín desconcertado pero no escuchó porque ya había vuelto a su habitación, al fondo de un largo y oscuro pasillo. Regresó y apagó la luz.

Nuevamente abrazó la oscuridad e intentó sumergirse sin hacer ruido en la habitación llena de desconocidos, pero la suela mojada de sus borceguíes delataba su presencia.
Marín se dio cuenta de que Aga no le había indicado cual era su cama pero por fortuna la primera que pudo ver cuando la vista se le acostumbró a la oscuridad, estaba vacía.

Se tapó como pudo con la sábana y frazada e intentó dormir vestido. Una angustia comenzó a perforarlo desde adentro hacia fuera. Una especie de pánico. Una sensación de encierro y soledad. Asfixia y claustrofobia, de estar a oscuras, recostado en una cama de cualquier lugar de Buenos Aires, solo.

Marín se puso a pensar que nunca fue de tener muchos amigos. Podía pasarse días enteros sin hablar con nadie pero nunca se había sentido solo hasta ese momento, en que estaba lejos de todo y todo lo que lo rodeaba era ajeno y distante. Estaba lejos de todo lo que yo conocía y dominaba. Le emocionaba la idea de comenzar de nuevo en otro lugar pero a la vez empezar era enfrentarse a lo desconocido, sentirse desestabilizado y vulnerable ante cualquier situación.

Pudo visualizar a la luna, lejos, entrando por la ventana e iluminando miserablemente el ambiente que no comprendía.
Los ronquidos de sus nuevos compañeros de vida lo desconcentraban, el sonido de algún auto anónimo y los tacones lejanos de alguna mujer que apretaba el paso por miedo, eran la banda sonora de la noche.

Se masturbó sin hacer ruido para aflojarse y poder dormir.

miércoles, 27 de octubre de 2010

FELIZ CUMPLE A MI

Hoy es mi cumpleaños número 22. Me doy el lujo narcisista de recomendar los mejores títulos de los que leí hasta hoy durante todo este año. El orden es cronológico.

Un beso.
a.-

-Fantasmas- Paul Auster
-No es país para viejos- Cormac McCarthy
-Llamadas telefónicas- Roberto Bolaño
-Dublineses-James Joyce
-Invisible-Paul Auster
-Misery-Stephen King
-Prisión Perpetua- Rciardo Piglia
-Last Night on Earth- Charles Bukowski
-Cartero- Charles Bukowski
-Carrie- Stephen King
-Cosmética del enemigo- Amelie Nothomb
-Llamadas de Ámsterdam. Juan Villoro
-Los pichiciegos- Fogwill
-Era el cielo- Sergio Bizzio
-Leer y escribir- Ariel Bermani
-El amor es la más barata de las religiones- Ariel Bermani
-Literatura y otros cuentos- Martín Rejtman
-Ji-Do- Antología contemporánea coreana
-Rabia- Sergio Bizzio
-Yo Necesito amor (memorias)- Klaus Kinski
-Sputnik, mi amor- Haruki Murakami
-After Dark- Haruki Murakami
-La milla verde- Stephen king
-El otro de mi- Miguel Vitagliano
-Veneno- Ariel Bermani
-La piel fría- Albert Sanchez Piñol
-Desobediencia civil- Henry David Thoreau
-Derrumbe- Daniel Guebel
-Antichrista- Amelie Nothomb
-Todos los muertos tienen la misma piel- Boris Vian
-Ella- Daniel Guebel
-Chicos (sobre todo el cuento “Un amor para toda la vida”)- Sergio Bizzio
-Ser escritor- Abelardo Castillo
-Una novelita lumpen- Roberto Bolaño
-Anarquismo trashumante- Osvaldo Baigorria
-Muñecas- Ariel Magnus
-Damas chinas- Mario Bellatín
-Personas en loop- Diedrich Diederichsen
-Suites Imperiales (Sobre todo la última línea del libro: “Nunca me ha gustado nadie y le tengo miedo a la gente”)- Bret Easton Ellis
-Ciudad de cristal- Paul Auster
-Bajo este sol tremendo- Carlos Busqued
-El oficio de sobrevivir- Marcelo Damiani

viernes, 22 de octubre de 2010

Página II

Dejar atrás Santa Fe era un nuevo comienzo, podía ser quien quisiera ser. Podía incluso cambiar su nombre, inventarse una vida y nacer de nuevo. Nacer con veintitrés años de edad. Podría inventarse títulos, logros, novias, viajes. Ser alguien. La idea lo angustió un poco porque sería ficcionalizarse a sí mismo, dejar de ser él para ser quien quería ser. Le pareció más inteligente ir en búsqueda de todo lo que querría que su vida fuera, aunque tardara y doliera pero conservarse a si mismo como un original y no como una replica mal hecha de sí mismo. Ser él. Ser él sin nada e ir construyéndose a si mismo.

Por el momento, Buenos Aires no parecía como los catálogos de turismo la mostraban. Las calles que caminó eran sucias y oscuras, lúgubres y solitarias, apenas iluminadas. Parecía un lugar detenido en el tiempo, más aún que su pueblo natal.
Prostitutas se escondían en pasadizos y lograban lo que buscaban, pasar desapercibidas pero a la vez brillar y hacerse notar. Contrastaban a ellas los vagabundos durmiendo en los rincones mojados, refugiándose como podían de la humedad y del frío, sin lograrlo.

La plaza ya había quedado lejos y su torre con un reloj también, la travesía de cruzar la famosa Avenida del Libertador no lo había sorprendido. Su madre le repitió hasta el último momento antes de subirse al tren: tené cuidado al cruzar la 9 de Julio y Libertador.

Los chicos tiraban de sus carros y revolvían la basura como ratas y muchos otros jalaban pegamento de las magnas de sus buzos y fumaban paco, droga que nunca había visto ni olido y no sabía como lucía siquiera, pero sabía que la estaban consumiendo.
No le había resultado una agradable bienvenida la de Retiro y la de Buenos Aires, sólo le quedaba avanzar hasta encontrar el lugar donde dormiría.

Después de caminar por las laberínticas calles de una ciudad nueva y desconocida, llegó.
Era una puerta roja tan pequeña y escondida que pasaba desapercibida junto al resto de la cuadra. Estaba abierta. Entró.
Una envolvente oscuridad hizo que cayera al piso, una escalera ascendía y el primer escalón hizo que su cabeza se golpeara contra el sexto. Quedó mojado, los escalones estaban inundados, evitó la lluvia en vano.

martes, 19 de octubre de 2010

Primera página

…y se acomodó delante de él, empujando. No le dijo nada porque estaba embarazada, parecía que para ella era importante salir primera. El ambiente estaba enviciado por el olor humano, las puertas se abrieron haciendo un ruido silencioso, casi imperceptible y el frío era diferente, opaco. Bajó del tren antes de que el resto de los pasajeros lo llevara por delante y dejó atrás la mugre y hedor del incómodo vagón.

Un cartel gigante, sucio, olvidado, decía Retiro. Tardó en salir de la frondosa estación llena de oscuridad y palomas y personajes extraños para toparse con gitanas que pedían monedas, taxis que cruzaban en rojo sin mirar a los peatones, senegaleses que vendían joyas falsas, una hermosa plaza iluminada pero insegura y por encima de todo, la luna, con su cara de foca.

Caminó sin rumbo alguno, respirando otro aire, más oscuro y putrefacto que el de su pueblo.
Se perdió por las diagonales y dio vueltas hasta llegar más de una vez al punto de partida. Desesperado, transpirado y con la espalda rota por el bolso, siguió arrastrándose. Invisible ante los porteños, bien vestidos, perfumados, prolijos. Y él, sudado y agotado, perdido y desorientado, caminando solo en búsqueda de un lugar donde caer muerto.

Las palomas acompañaban su travesía pero siempre era una diferente la que se aparecía en el camino. Pensó en que cada vez que terminaba una relación con una chica, una paloma muerta se le aparecía en la calle al poco tiempo después. Recordó cuando su madre enfermó de cáncer hace unos años, el día que le iban a avisar si lo que tenía era un tumor benigno o maligno, fue a caminar a una plaza, una paloma muerta cayó sobre sus pies, el cáncer era nocivo y tuvo que tomar remedios oncológicos.

Lo positivo, pensó, era que esas palomas que lo acompañaban en su primera caminata por Buenos Aires, muertas no estaban. Sólo se aparecían a lo largo del camino, como las señales de transito en una ruta.
Las veredas resbalaban por la lluvia que ya había pasado y que él no había presenciado, pero sí sentía. El aire estaba ligero y sus pasos tenían que ser cuidadosos y densos para no caer y humillarse solito.

sábado, 16 de octubre de 2010

MAÑANA LEO



Manden mail para pedir la dirección a arielpukacz@gmail.com
Arte 2 de corazones los invita a...
::::EL ESPACIO::::

domingo
17.10.10
de 17 a 23hs

INVESTIGACIÓN SONORA:::SENSORIAL
18hs Poesía: Ariel Pukacz
19hs Teatro: IMPRO 2 CORAZONES
:::El juegete de tu jack, la sorpresa de tu Kinder:::
20hs Poesía: Mariano Massone
21hs Sensorial

MUESTRA INSTALATIVA
Intervenciones estelares de:
*Axel Caponi * Celeste Najt *
* Florencia Martinez * Hernán Difilippo*
* Laura Gorbatt * Nicolás Sobrero *
*Alexis Musgon * Andrés Rasdolsky *
* Ume Zeeb * Julián Moguillansky *
* Camila Navarrete * Federico Monlao *
* Sol Ganim * Grothesque *
* Ariel Loffi Gorostiaga * Mariana del Valle Zabala *
* Fabiana Dufour * Beforded *
* Luciano Vecchio* Nicolás Mealla *
* Pablo Linietsky * Francisco Beltramino *



entrada cuantoquieras de 17 a 20hs
después 10p

www.arte2decorazones.com.ar

viernes, 15 de octubre de 2010

Capitulo - - Parte II

Pero a veces la soledad se siente más que en otros momentos. Me pasa que cuando estoy rodeado de gente me siento solo pero a gusto. Suelo no hablar con nadie en las reuniones grupales. Pero cuando uno está solo con uno mismo tiene que aprender a soportarse que no es tarea sencilla.

Hay veces que pienso en gente, no en alguien en particular, en cualquier persona. Pienso en si ese ser abstracto, ficticio e irreal se soportará a si mismo. Me pregunto si habrá gente en el mundo que no se soporte a si mismo. Groucho Marx trataba este tema con humor “ Nunca entraría en un club que admitiera como socio a un tipo como yo” decía a modo de broma pero yo lo planteo en serio. Si habrá seres que no se caigan bien a si mismos, si existe esa alternativa. Creo que los suicidas entran en ese grupo de personas.

Me resulta difícil de comprender a los suicidas, sobre todo a los del tipo obsesivo. Como se llega al punto de abrazar la oscuridad de ese modo, de entregarse a la muerte con los brazos abiertos y dejarse caer de espalda, sabiendo que nada nos va a atajar excepto el vacío.

Me resulta más sencilla la tarea de vivir que de morir. La muerte auto afligida creo yo que es causada por inconformismo o peor aún por ansiedad. Por un deseo de morir, de que la vida se termine lo más pronto posible para que un dolor o carencia se se apacigüe. Pero me resulta extraño cuando de todos modos uno va a morir, es mejor atravesar el camino pinchudo hacia la parca sin pretensiones. Quizás en el transcurso uno se lleve más de una buena sorpresa que justifique la espera. Uno nace muerto, muere a cada segundo que pasa, no crece, muere. Pero no es algo que me preocupa, es algo que logré internalizar y asumir y que en cierto aspecto me alegra. Me alegra porque puedo vivir o mejor dicho morir con más tranquilidad y sin estar preocupado en si a lo largo de mi muerte cumpliré con los estúpidos objetivos que me propongo porque no me los propongo yo, me los imponen. Los animales no tienen presente ni pasado, viven (o mueren) y ya. Sólo el hombre es insaciable y necesita más y más. No yo, o sí pero si no consigo aquello que añoro no me frustro, lo tomo como un paso más hacia el primitivismo que paradójicamente añoro.

Creo que los suicidas no temen a la noche, no es la oscuridad lo que los agobia y lleva a tener pensamientos anti naturales, ideas obsesivas sobre ellos mismos sin vida, sobre su no existencia. Es la mañana la que los consume, los débiles alambres de luz de la primera hora. De aquel sol somnoliento que avanza y los tapa. Es la mañana que les hace preguntarse ¿Y ahora qué? Es el inicio del día el que los deja sin respuestas, con la defensa baja y sin saber que responderse. Es la angustia de no saber que hacer con ese puñado de horas que tienen hasta que el sol baje nuevamente y tengan tiempo de dormir y simular su muerte. Es el obsesivo pensamiento de que podrían estar (mejor) en cualquier otro lugar que no sea en el que están en ese momento. Saber las cosas que se están perdiendo y que nunca tendrán lo que los lleva a odiarse. Creo que un suicida no se odia a si mismo ni al mundo ni a la vida, odia a su entorno. Detesta aquello que los oprime y no deja ser felices. Odian el lugar que les tocó en el mundo y al sentirse limitados con ese espacio y no poder zafarse de él creen odiarse a si mismos.
Que extraño es estar vivo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Capitulo - -

Parte de mi tercera novela todavía sin título.

Vi en Once el cartel de una chica en lencería y me pregunté como sería su nombre y el tono de su voz, donde viviría y si estudiaría algo. Me angustió pensar en que talvez nadie la quiera. Seguramente muchos la desean, cogen, chupan, pero no quieren. Sólo a su belleza.
Me di cuenta de que en algún punto la belleza es lo mismo que la fealdad, aísla del amor.

El amor es una mierda. Es eso que arruina la existencia e individualidad de los individuos.

Porque cuando uno ama, me refiero a cuando ama no a cuando quiere; cuando uno ama todo debe perder su sentido. Cuando uno ama, no cuando uno quiere, porque cuando uno se enamora deja de importar el trabajo y las guerras y la polución y las enfermedades. Uno sólo le teme a morir y a dejar de estar con esa persona. Uno desea ser inmortal para continuar eternamente abrazado. Cuando uno ama el mundo se reduce a uno mismo, ni siquiera, a la otra persona. La existencia de uno pasa a ser un vehículo para la felicidad del otro. Cuando uno ama el mundo se reduce, se sintetiza a lo verdaderamente importante, o banal, depende como se lo mire.

Al amar el mundo se reduce pero a la vez se amplía y nada parece imposible, ni estúpidos viajes ni ridículos proyectos. El mundo deja de ser mundo para tornarse una fantasía utópica en la que todo puede concretarse y aunque se falle, no importa, el otro está ahí para uno. O eso creemos o nos gusta creer. Hasta que esa persona despierta y abandona y uno obligadamente cae en la realidad. Uno cae en algo peor que el infierno, en el mundo y se da cuenta de la verdad: todos estamos solos. Completamente solos. Por más amigos, familiares y conocidos nos rodeen, todos nos encontramos solos ¿Cuándo un desconocido deja de serlo para tornarse un conocido, un amigo? ¿Los familiares sólo son conocidos o de confianza por qué los conocemos hace mucho? A mi papá no lo conocí nunca, es un desconocido, pero es mi papá. Existo gracias a él, por su culpa en verdad. Existo por una persona de la que no se nada, otro extraño más de los tantos que cruzo en la calle y de los que no se nada.

Todos estamos solos por más que intentemos sentirnos a gusto con otras personas. Ya sean nuestros padres, nuestros amigos más cercanos, uno pareja. Siempre estamos y estaremos solos. Los vínculos son una falsa necesidad, para llenar la carencia que nos genera el órgano que iría enchufado a nuestro apéndice.

Los vínculos son una falsa forma de llenar ese vacío que nos genera nuestra propia existencia, sentir que otra persona con las mismas carencias que nosotros nos puede llenar de algún modo extraño. Es como intentar llenar un hueco con otro hueco en lugar de con lo que falta.

martes, 12 de octubre de 2010

Varsovia

A veces me agarran ataques
Una extraña sensación de mareo y gritos internos
Casi como un absorbente ataque de pánico
Mi cuerpo grita
¡Varsovia! ¡Varsovia!
Y recuerdo aquella ciudad y mi mente se estruja
El puente hacia el distrito de Praga, con el agua congelada del Río Vistula
Que parte la ciudad en dos
Como los dos hemisferios de mi cerebro
Las frías, grises y abandonadas edificaciones soviéticas
tristes, listas para okupar
La estatua de la sirena
El fuerte
El edificio de Stalin
Mi cuerpo y mente gritan
¡Varsovia!
¡Warszawa!¡Warszawa!
El frío penetrante
Asesino
Que abrasa y duele como un alambre de púa
Me angustia cada segundo de vida que desperdicio
Sabiendo que podría estar
De nuevo allá
Llorando
Porqué lloré
Sufrí en Varsovia
Por no encontrar respuestas
Por caminarla solo
Y no poder compartir con alguien
En ese lugar del que me echaron
Sufrí en Warszawa
Pero me contentó
Saber que ese lugar de algún modo es también mío
Yo acá
Escribiendo
Y Varsovia tan lejos