Salvarme a mi, de mi y de ustedes.
Evitar el horario como una condena de la que librarme.
Responder a intereses ajenos a cambio de nada. Eviitar las preguntas y hacer, sumiso, hacer para otro.
Escribo para ordenar mis ideas.
Las miles de frases inconexas e inconclusas que se generan dentro mío a cada instante. Darles forma. Que dejen de ser ideas, solo existentes dentro mío para existir en el mundo.
Para purgarme
Para sacarme cosas de encima que me hacen sentir vacío y quedar vacío, limpio, pero sentirme lleno.
Escribo para dilatar la demencia.
Para uir sentado, mientras todo avanza.
Liberar lo que grita dentro mío y me perturba y dejarlo ir como a Satán en un falso exorsismo de la iglesia universal, un sábado a la madrugada que me quedé sólo mirando eso y sin coger.